A la espera del milagro.

Me senté en mi escritorio, le comente a mi compañero el desastre en el que me encontraba, le mencione mi disposición a tirar la toalla y lo culpable que me sentía por mi error, a lo que el asintió pero no me dejo terminar, sino que me aclaro que mi acción no había sido tan mala como suponía pues es normal “tocar la puerta” si uno quiere que le abran. Ahora, que esa no sea la puerta correcta es otra cuestión.

El problema, si puede llamarse problema, radica en descubrir cuando debes “tocar” y cuando no debes hacerlo. Cuando debes esperar a que se te abra, y cuando debes empujar la puerta. Es un gran dilema pero vale la pena intentarlo, pues mientras sigues tocando puertas, puedes esperar el milagro de encontrar la puerta correcta o que ella se abra frente a ti.

Las mismas piedras.

20120103-063840 p.m..jpg

Parece ilógico, pero por alguna razón soy reincidente en algunas actitudes y acciones. Admito que he ido mejorando e incluso eliminado otras pero todavía sigo luchando con las mas molestas. Una y otra vez me he dicho: “ya no lo voy a hacer mas” “esta es la ultima vez” “ya me canse de esto”, pero mis acciones han hablado mas alto que mis reflexiones. He orado. Lo he intentado. Me he condenado a mi mismo por fallar tantas veces, pero no he logrado contener mis impulsos. Sin embargo, hoy entendí cuan dulce es la Gracia de Dios.

A pesar de equivocarme tantas veces, todavía tengo la esperanza y la convicción (si, de esto si estoy convencido) de que Dios me dará una gran victoria en esta área de mi vida. Aun cuando siga tropezando con las mismas piedras, decena de veces, se que su promesa se cumplirá. Se que pronto tropezare con la piedra correcta.

Un pasaje de ida

 Una vez escuche a un amigo decir que la visión es como un pasaje o boleto de viaje que te transporta a tu futuro. Y es lógico, pues cuando tienes una visión clara de tu futuro es como si supieras, por anticipado, lo que va a ocurrir en los años siguientes. Lo que no me dijo mi amigo es que una vez tienes una visión de tu futuro, nunca más vuelves atrás. Aunque sigas viviendo en el presente, ya no lo vives igual, porque ya sabes cuál es el fin. Y aunque no sepas a ciencia cierta cuáles serán los detalles del viaje… algo es seguro, ya sabes cómo va a terminar, ya tienes tu boleto.

Verdaderamente, este será un año inolvidable porque al fin estoy convencido de lo que quiero ser y trabajare para lograrlo. Viviré un día a la vez, pero sin perder de vista mi visión, porque ya tengo el boleto en mis manos. Ya tengo bien clara mi misión en esta tierra.