Qué haces cuando tienes miedo

Hace poco vi el documental Pole to Pole de Will Smith y National Geographic. En uno de los episodios aparece un científico exprimiendo con calma total el veneno de una tarántula. Para la mayoría de nosotros, las arañas, los escorpiones o las serpientes despiertan miedo inmediato. Sin embargo, este hombre se gana la vida persiguiéndolos. No porque no sean peligrosos, sino porque él sabe algo que muchos no sabemos: cómo manejarlos.

Eso me hizo pensar que el miedo no siempre desaparece porque la amenaza se va, sino porque aprendemos a enfrentarla. Y lo mismo ocurre en la vida espiritual.

A David le pasó algo parecido. Cuando el rey Saúl lo perseguía para matarlo, David huyó al territorio de sus enemigos, los filisteos. Allí encontró refugio… hasta que alguien lo señaló como espía. De pronto, David pensó que lo iban a matar. Tuvo miedo. Mucho miedo. Y fue en ese momento cuando escribió estas palabras:

“Cuando tengo miedo, yo en ti confío.” — Salmo 56:3 NBLA

Tener miedo es normal. Todos cargamos con preocupaciones que no podemos controlar: la salud de nuestros hijos, decisiones que otros toman, el futuro financiero, los cambios en nuestro cuerpo, la inseguridad emocional… y sí, también peligros reales como la situación migratoria en EEUU. Hay miedos legítimos. La pregunta no es si sentiremos miedo, sino qué haremos con él.

El discipulado comienza precisamente ahí: cuando decidimos no caminar solos con nuestro temor, sino llevarlo a Dios.

Dios da paz a quienes confían en Él (Isaías 26:3). La palabra hebrea es shalom, y no significa solo ausencia de conflicto. Habla de plenitud, seguridad, equilibrio y bienestar integral. Es la paz que te permite dormir tranquilo aunque el mundo esté temblando. No es ausencia de problemas, es presencia de Dios.

La paz de Dios no es que todo se arregle de inmediato; es Dios diciendo: “Estoy aquí. Confía en mí.” Y cuando aprendemos a enfocar nuestros pensamientos en Él en lugar de en nuestros miedos, algo empieza a cambiar dentro de nosotros.

¿Por qué podemos confiar en Dios cuando tenemos miedo?

Dios es soberano

Sus promesas no son improvisadas. Él no promete por emoción. Dios tiene el poder y el plan para cumplir lo que dice. Si tu vida fuera una película, tú serías un personaje real, con decisiones reales. Pero Dios es el autor del guion y el director de cada escena. Nada se le escapa.

Dios es fiel

Otra razón para confiar en Dios cuando tienes miedo es porque Dios es fiel. Muchos hemos sido heridos por promesas rotas. Personas que dijeron “ahí estaré” y no estuvieron. Y sin darnos cuenta, proyectamos eso en Dios. Pero Él no es como nosotros. Su palabra no regresa vacía (Isaías 55). Aunque no entendamos sus tiempos, Él siempre cumple.

Dios es inmutable

Todo en la vida cambia: las personas, las circunstancias, incluso nuestras emociones. Pero Dios no cambia ni puede cambiar, porque si Dios cambiara dejaría de ser Dios. Como dice Números 23:19: «Dios no es un hombre; por lo tanto, no miente. Él no es humano; por lo tanto, no cambia de parecer.»

Él no se cansa de ti. No se arrepiente de haberte llamado. Te ve a través de la obra de Cristo, no a través de tu desempeño.

Ser un discípulo de Cristo es aprender a caminar con esta verdad todos los días. Reconoce tu miedo, pero sigue confiando en Dios y su palabra.

Y si hoy no ves salida, si estás en medio del proceso y no entiendes por qué… recuerda esto:

Si Dios no te libra del proceso, es porque está allí contigo.


Si quieres conversar con alguien sobre esto, te recomiendo acercarte a un mentor o líder en tu iglesia local. Si deseas también puedo ayudar, solo tienes que escribir un comentario.


Image taken from The National Geographic Series Pole to Pole.


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