Devoción

¿Cuál es la fe auténtica?
¿Cultivar una perspectiva optimista de la vida con un tipo de espiritualidad añadida?
¿Un santo “ojalá que pase”?
¿Es así como piensas de la fe?
La fe auténtica es la certeza segura en los eventos que aún no se han visto.
La fe no es un llamado a creer en algo cuando el sentido común te dice que no lo hagas.
La fe no es una puñalada inconsciente en la oscuridad.
No es cruzar los dedos y esperar lo mejor.
No es un salto a la aparente nada.
Es una palabra que habla de un pensamiento razonado, cuidadoso, deliberado, intencional.
¿Pero un pensamiento sobre qué? Dios y sus promesas
Si estás totalmente impresionado por las realidades venideras que Dios te ha prometido, entonces la forma en que vives tu vida en el presente será radicalmente diferente a si no tuvieras esa certeza.
¡Esto es lo que es la fe, mis amigos! La certeza positiva expresada en acción.
La fe auténtica no es simplemente creer en Dios. Es creer a Dios
Cumplir con la palabra de Dios, vivir en obediencia a su revelación, cueste lo que cueste, porque sabes muy bien en tus huesos que Dios siempre hará lo que dice, que Su hablar es Su hacer.
Es una certeza permanente en Dios y sus promesas lo que te anima a perseverar en tu obediencia a Él.
¿Deseas ser un cristiano más consistente, firme y perseverante?
¿Un cristiano más fuerte?
¿Un cristiano más valiente y activo?
¡Entonces necesitas fortalecer tu fe!
¡Tu fe se fortalece instintivamente en proporción directa a la expansión del objeto de tu fe!
Expande la comprensión del objeto de tu fe y la fe misma le seguirá obedientemente.
El objeto de tu fe, si realmente eres cristiano, es Jesucristo y todas sus promesas.
¿Es tu fe débil?
Es debido al hecho de que no conoces el objeto de tu fe lo suficientemente bien.
Pero cuando Jesucristo se haga progresivamente más grande, o mejor aún, tu comprensión de quién es él se ajusta progresivamente a la realidad, tu fe será cada vez más fuerte.
¿Pero cómo sucede eso?
Al sumergirte en la Palabra de Dios que despierta la fe
¡Lee de Jesucristo!
La misma Palabra poderosa que hace mucho tiempo dio vida al universo es la misma Palabra que te puede dar vida y te proporciona una fe que es verdadera y auténticamente cristiana.

Art Azurdia
Escrito por Braille, Odd Thomas & Courtland Urbano
Traducido por Mario J. Jimenez

La vida sigue

La mayoría de nosotros recuerda que EEUU lanzó una bomba atómica en Japón en la ciudad Hiroshima, pero pocos sabemos que lo mismo ocurrió en la ciudad de Nagasaki.

Cuando la bomba atómica explotó en Nagasaki murieron 60 mil personas. La radiación fue tan grande que hasta los relojes se detuvieron a las 11:02 am.

70 años después, Nagasaki luce totalmente diferente. La ciudad ha sido reconstruida, compañías americanas están funcionando y el lugar donde la bomba cayó, es un parque donde los niños juegan.

Aunque parezca que el tiempo se detuvo en muchos relojes cuando la bomba destruyó Nagasaki, el tiempo sigue pasando y demostrando que la vida sigue.

Quizás no lo sabías pero yo crecí jugando béisbol. Todavía recuerdo muchos buenos momentos de mis días practicando en el Club Payero, en Santo Domingo. Mi sueño era jugar profesionalmente en EE.UU., pero eso no sucedió. No fue una tragedia ni nada por el estilo, pero reconozco que sin la ayuda de Dios y mi familia, me hubiese quedado en el pasado… frustrado por fracasar en el intento.

Hace varias semanas fui con mi esposa y familiares al estadio de los Nationals, en Washington. Recordé mis sueños del pasado, pero sin tristeza o melancolía. Al contrario le agradecí a Dios por darme sueños nuevos y mejores para mi. La vida sigue y nosotros con ella.

He visto que es difícil disfrutar el presente y movernos al futuro cuando estamos aferrados al pasado. ¿Qué está impidiéndote seguir adelante?

Dependencia 101

Todos dependemos de algo. La pregunta es de qué o de quién dependes.

Cuando sigues a Jesús de corazón aprendes muchas lecciones pero ninguna como la clase intensiva de lo que llamaremos Dependencia 101. El “simple” hecho de caminar detrás del Maestro siempre te colocará en una posición vulnerable. Cuando escribo “vulnerable”, no me refiero al hecho de estar sin la protección divina, sino al proceso de morir a tu ego cada día.

Seguir a Jesús significa renunciar a tener el control y eso, mi querido Watson, no es tan elemental. Creo que es lo más difícil para un ser humano como yo y tal vez como tú. ¿A quién no le gusta tomar decisiones de forma independiente? ¿A quién le agrada la idea de perder el derecho a escoger lo que mejor le parezca? ¿Prefieres ir al timón o ser el pasajero?

Admítelo, estar en control se siente bien, es la razón por la que uno crece y desea vivir fuera de la casa de sus padres.

Dios sabe que nos gusta ser independientes y tener el control, pero también sabe que eso es totalmente imposible. Por ejemplo, ningún ser humano puede sobrevivir sin oxígeno, agua o alimento. Eso es para que tengas una idea de lo frágiles que somos. Tampoco podemos controlar cosas tan simples como el crecimiento de nuestro propio cuerpo. Claro, podemos alimentarnos bien y ayudar al proceso, pero por más que te esfuerces no podrás crecer un milímetro sin la influencia externa o interna de algo más que tu propia voluntad.

En definitiva, todos dependemos de algo. La pregunta es de qué o de quién dependes. Tu respuesta sincera revelará qué o quién es el dueño de tu corazón, de tu lealtad, de tu devoción. En otras palabras, qué o quién es tu dios.

Yo decidí seguir a Jesús como mi Señor y Dios. Ha sido difícil renunciar a tener el control y aprender a depender totalmente del Maestro, pero no pienso volver atrás. Honestamente ha sido un costo elevado, pero siempre he estado y estaré dispuesto a pagarlo, considerándome dichoso y favorecido porque entre tantos el Señor me ha invitado a trabajar en su barca pescando hombres. Esto es lo que significa ser un discípulo.

Han pasado varios días desde que tomé la decisión de renunciar a mi empleo y correr el riesgo de quedarme sin dinero. Pero créeme si te digo que por su gracia no me ha faltado nada y creo que no me faltará. Dios ha sido y siempre será fiel. En medio de las dificultades, las pruebas y los desafíos, reconozco que Dios me ha bendecido y no cambiaría el privilegio de ser un ministro del evangelio por ninguna otra oferta laboral.

Estoy seguro de que mi éxito es el resultado de mi obediencia. Si quiero conseguir las victorias prometidas necesitaré aprobar esta clase y pasar a la siguiente porque se que me quedan muchos más años de Dependecia total.