Entre reglas y rejas

Los escándalos por acoso sexual y discriminación ocupan los titulares de la prensa con más frecuencia que antes. Las acusaciones a muchos hombres que se han pasado de la raya con una o varias mujeres afectan a celebridades, políticos, empresarios y líderes cristianos. Para nadie es un secreto que la masculinidad está en crisis. 


Ya hace varias décadas que Billy Graham hizo publico su manifiesto que incluía una regla prohibiendo a los miembros de su equipo, incluyéndole a él mismo, estar a solas con una mujer. En aquella época habían predicadores que perdían su liderazgo por mala prácticas morales. Graham y su equipo evitaban ser entrevistados o cenar solos con una mujer. Esto le dio resultado. 


Esta regla es conocida como “la regla de Billy Graham” y ha sido adoptada por algunos pastores y líderes, políticos y empresarios en EEUU. Pero una política que busca evitar la polémica se ha convertido en un motivo de burla para esta generación. Lo que parece una buena idea, realmente puede ofender a muchas personas. 


Por ejemplo, mira lo qué pasó a un político aspirante a gobernador en Mississippi. Sucedió que a una reportera le asignaron el trabajo de acompañar al político Robert Foster durante un día de su campaña. Él dijo que aceptaría a la reportera si ella era acompañada por un colega masculino. 


Las reacciones no se hicieron esperar. El señor Foster ha sido ridiculizado y criticado por su decisión de proteger su reputación y su matrimonio. La prensa en EEUU es altamente sensible ante cualquier gesto de discriminación a las mujeres. Quizás esa no era la intención, pero es una pena que el resultado fue negativo. 


Creo que esta situación pudo evitarse de varias maneras. Tal vez Robert Foster pudo confiar que su jefe de campaña era compañía suficiente para evitar un escándalo. No se…


La realidad es que para la sociedad moderna la regla Billy Graham significa dos cosas. La primera es que si un hombre usa esta regla es porque no puede confiar en si mismo. La segunda es porque si un hombre usa esta regla es porque no se puede confiar en las mujeres. El hombre que use esta regla tiene las dos razones en contra y perderá puntos de cualquier manera. 


Sin ánimos de entrar en muchos detalles quisiera confesar que esta regla tiene sentido. Yo no invito a una mujer que no es mi esposa a cenar o al cine. Eso sería una estupidez de mi parte. Pero también confieso que en ocasiones me siento a hablar con una estudiante en la universidad y no siento que estoy en peligro de manchar mi reputación. Obviamente trato de estar en un lugar abierto y publico donde hayan otras personas. Ademas, lo hago porque es mi trabajo.


Hay ocasiones que convierten las reglas en rejas. Es súper fácil caer en la trampa del legalismo y construir paredes para evitar que las zorras entren al huerto. Sin embargo, las mismas paredes que usamos para protegernos también pueden bloquear la luz del sol. 


Si quieres pelear en la guerra de la moral, acostúmbrate a sufrir las consecuencias de exponerte al chisme y la crítica. Se manso como paloma, pero astuto al mismo tiempo. Si por casualidad tienes que ser fotografiado con una dama, se igual que Keanu Reeves con sus fans femeninas, muestra las manos o escóndelas en tus bolsillos.