Cuál es el tamaño de Dios

En el libro de Job, uno de sus amigos llamado Elifaz, dice: “Dios es grande, más alto que los cielos, está por encima de las estrellas más lejanas”. Entonces, si sabemos el tamaño del universo podríamos saber el tamaño de Dios. ¿Qué dices?

Con frecuencia me sucede lo siguiente: entro a un lugar donde hay niños, ellos me miran con asombro y dicen, “¡wao! ¡Tú si eres grande!” Yo les sonrío y comienzo a jugar con ellos. Estos niños se sorprenden al verme porque para ellos, creo, yo soy como un gigante. Pero mi estatura es solo 6′ 4” (1.93 metros). Es obviamente un asunto de perspectiva, pues hay gente mucho más alta que yo. De todos modos, admito que la reacción de los niños es súper tierna y genuina.

Alguna vez te has preguntado, ¿cuál es el tamaño de Dios? Espero no ser el único. En una búsqueda rápida en internet lo primero que encontré fue la historia del papá y el niño que comparan a Dios con un avión, diciendo que mientras más cerca estamos de él, más grande es. Entiendo la ilustración pero honestamente pienso que es muy subjetiva. Si el tamaño de Dios depende de mi cercanía a él, el tamaño de Dios depende de mi. Más sin embargo, Dios no es producto de mi imaginación. Él es el creador del universo. “Todas las cosas provienen de él y existen por su poder y son para su gloria. ¡A él sea toda la gloria por siempre! Amén.”

En el libro de Job, uno de sus amigos llamado Elifaz, dice: “Dios es grande, más alto que los cielos, está por encima de las estrellas más lejanas”. Entonces, si sabemos el tamaño del universo podríamos saber el tamaño de Dios. ¿Qué dices?

Investigando por ahí, encontré en el sitio web Astronomía.com lo siguiente:

El límite del Universo visible desde la Tierra está a 46.500 millones de años luz, en todas las direcciones. Es decir, un diámetro de 93.000 millones de años luz. Un año luz son 9’46 billones de kilómetros.

Si el universo (observable) es tan grande que las medidas comunes y corrientes no alcanzan para describirlo, es difícil saber el tamaño de su Creador, pues el universo existe en él como nuestro planeta dentro de la capa de ozono. ¡Wao! ¡Dios es grande!

Lo más asombroso es saber que Dios, siendo tan grande, vino a este mundo como un niño pequeño y vulnerable. Tal vez esta no es una noticia nueva para ti, pero deseo que te sorprendas ante la grandeza del Señor, así como los niños se sorprenden de mi tamaño. Deja que esta verdad te llene de asombro mientras recuerdas el nacimiento milagroso del Salvador en Belén.

Yo concuerdo con David Mathis en su artículo “Cuán grande es Dios”. La palabra ‘grande’ ha perdido peso y ahora cualquier cosa es grande. Culpemos a los publicistas por eso. Necesitamos reconocer que nada ni nadie es tan grande como Dios, porque todo lo que existe ha sido y fue creado por él. Nada ni nadie iguala Su majestad y grandeza, Su santidad y misericordia. Esta misericordia es la que nos ha dado vida, y vida en abundancia. Citando a David:

Y si bien él es grande en su majestad, santidad y eternidad, es la grandeza de su misericordia lo que nos deja completamente maravillados, porque es su misericordia a través de su Hijo lo que nos lleva a nosotros, pecadores, al gozo eterno de una relación con él. ¡Cuán grande es Dios!

Esta navidad quiero perderme en la maravillosa e inmensa realidad de mi Creador, mientras contemplo con asombro la materialización de su misericordia en un pesebre. Un niño ha nacido, y el gobierno descansa sobre sus hombros. Él es nuestro Consejero Maravilloso, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. ¡A él sea toda la gloria por siempre!