El Síndrome del hombre de Dios [2]

El apóstol Pablo parecía estar irritado con el hecho de que algunos en la iglesia de Corintios se estaban identificando a si mismos con él como su propio “hombre de Dios”, en vez de simplemente como seguidores de Cristo. (Vea 1 Corintios 3:3-5). Por toda su carta a los Corintios, y sus otras cartas, Pablo simplemente dice, “no se trata de mí”.


Una de las lecciones más difíciles del liderazgo es aprender a renunciar al mérito. Otra que es todavía más difícil es aprender a renunciar al control y entregarlo a otros. Ambas lecciones golpean el ego, esa sensación de uno sentirse importante, valorado y necesitado. Lo curioso es que así es como crecemos. 


A veces, el líder siente que su presencia es indispensable para que la organización siga avanzando y toma responsabilidades que no le corresponden. Este error puede costarte literalmente la vida. Un líder efectivo necesita aprender a entrenar y dar libertad de acción a otros. Eso fue lo que Pablo le enseñó a Timoteo cuando le escribió: 


Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. -2 Timoteo 2:2


Pablo enseñó a Timoteo a crear una cultura de crecimiento. Ahora, una cultura es más que música, pinturas y libros, es el conjunto de acciones que una persona o grupo repite constantemente. Una cultura es cualquier patrón que intencional o no intencionalmente se desarrolle en una organización, y el líder es el responsable de velar por eso. Dar libertad de acción es entregar la autoridad y recursos necesarios para cumplir con una responsabilidad asignada. 


Pablo sabía que sin una cultura de libertad y crecimiento, la iglesia no avanzaría. La clave del éxito en cualquier organización es identificar, entrenar y dar libertad a la gente adecuada. ¿Y cómo logramos eso? Otra vez, es bueno mirar el mejor ejemplo: Jesús. 


El Señor Jesús no encontró doce apóstoles, él mismo los seleccionó y pasó tres años formándolos, entrenándolos y luego los envió a cambiar el mundo.


En Mateo 28:19-21 podemos ver cómo Jesús da poder a los discípulos. Esto es lo que llamamos “La Gran Comisión”. En este pasaje el Señor nos da una lección de cómo dar libertad a alguien y es bueno seguir el orden:

  1. Define el por qué: “toda autoridad me ha sido dada…”
  2. Define el qué: “por tanto, vayan y hagan discípulos…”
  3. Define el dónde: “de todas las naciones…”

Y luego sube al cielo. Nota que el Señor no dice “cómo” los discípulos deben lograr su tarea. Esto es también importante y enseña que una cultura de libertad y crecimiento se basa en dos elementos: Claridad y confianza. 


La claridad se consigue cuando comunicamos bien los lineamientos y parámetros de la tarea: el porqué, dónde y qué hacer. La confianza se consigue cuando no decimos cómo, de esta manera estamos demostrando que si confiamos en la gente, porque si lo hacemos no estamos entregando autoridad.


Seguro que alguna vez has estado trabajando con una persona que supervisa tu trabajo, pero que siempre está pendiente a lo qué haces. Cuando cometes un error o no haces tus ocupaciones COMO él o ella quisiera o lo hiciera, inconscientemente sientes que no confían en ti. Esto es porque comunicar con claridad pero sin confianza, produce miedo y parálisis. 


La otra cara de la moneda es cuando confiamos en una persona sin ser claros sobre qué esperamos de ella. Eso permite que la gente haga su trabajo pero sin ningún enfoque ni motivación, con mayor margen de error y frustración. 


La mejor forma de saber si podemos confiar en alguien es confiando en ese alguien. La confianza se da pero la desconfianza se gana. 


La claridad le asegura al equipo que el trabajo que hacen está alineado con la visión de la organización. La confianza crea espacio para que la gente haga su trabajo con creatividad y efectividad, tomando los riesgos necesarios para lograrlo. 


Nosotros no encontramos grandes líderes, los formamos. Luego les damos libertad para actuar y les dejamos crecer como líderes. 

Autor: Mario J. Jiménez

Discípulo de Jesús y esposo de Katie. Me encanta el cafe, los libros, las películas y el Jazz. Pastor Hispano en HighPoint Orlando, escritor amateur y aprendiz del liderazgo. Intento exponer verdades profundas con claridad y sencillez.

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