El machismo de Aquaman

Aquaman es una pelicula de ciencia ficción que cuenta la historia de Arthur Curry, el hijo de un hombre y la reina de la Atlantis. A pesar de las criticas y comparaciones con la Sirenita, la pelicula es entretenida y deja un buen sabor.

En este ensayo pienso enfocarme en algunas enseñanzas que esta super producción puede ofrecer al que está buscando.

Al principio de la trama vemos que Arthur fue abandonado por su madre. Ella no quiso hacerlo, pero era la única manera de mantenerle a salvo. Este suceso marcó la vida de Arthur, quien pasó su vida entrenando y tratando de encontrar su lugar en el mundo.

El momento de convertirse en el Aquaman llegó, pero todavía Arthur quería mantenerse lejos de Atlantis. La razón es obvia: ellos le quitaron a su madre. Sin embargo, un evento inesperado impulsa el coraje de Arthur y hace que contienda por el trono.

Este es el argumento principal de Aquaman, pero si uno lee entre lineas puede darse cuenta que Arthur parece luchar contra sus impulsos. Él toma decisiones guiado por su corazón, como la mayoría de los seres humanos. Pero el corazón, es decir, las emociones y los sentimientos que tenemos dentro, son buenos consejeros pero malos líderes.

Es fácil pasar por alto que el cuerpo de Jason Momoa, el interprete de Aquaman, representa el modelo que tenemos de un cuerpo masculino. Pero la realidad es que un muchacho demuestra su hombría por los desafíos que enfrenta y no por los abdominales que tiene. Un hombre es la medida de su responsabilidad.

Arthur debe conquistar el estereotipo del hombre moderno que huye a sus responsabilidades y se refugia en la violencia o la cerveza. Motivado por una cadena de acontecimientos, Aquaman entiende lo que la princesa Mera le dice cuando están a punto de saltar desde un avión sobre el desierto: «Uno debe hacer lo correcto, aunque te destroce el corazón».

Un hombre machista no se preocupa por hacer lo correcto, sino por satisfacer sus impulsos. Pero Aquaman nos enseña que las decisiones que tomamos reflejan el tamaño y la calidad de nuestra masculinidad.

Si todavía no has visto la película, te animo a que la veas a través de esta frase. Si ya la viste, me encantaría saber que opinas sobre mi interpretación. De todos modos te agradecería que comentes esta entrada.

Autor: Mario J. Jiménez

Discípulo de Jesús y esposo de Katie. Me encanta el cafe, los libros, las películas y el Jazz. En mi trabajo soy ministro de campus, también escritor amateur y aprendiz del liderazgo. Intento exponer verdades profundas con claridad y sencillez.

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