Cómo quieres terminar el 2021

No sé cómo te ha ido a ti pero yo quiero despedir este año con este blog…

El año 2020 será recordado por muchos de nosotros como un punto de quiebre. Pocos estábamos preparados para los desafíos que enfrentamos, pero gracias a Dios estamos aquí, a días de entrar al año 2021. No sé cómo te ha ido a ti pero yo quiero despedir este año con este blog y espero que sea de mucha bendición para ti.

La mejor actitud para enfrentar los tiempos de crisis es «pensar desde la meta». Es decir, ver la situación actual desde una perspectiva futura cuando la crisis haya terminado. Este enfoque te obliga a ser honesto contigo mismo. ¿Qué tipo de persona quieres ser cuando la crisis termine? ¿Cómo quieres estar física, mental o espiritualmente en un año? Preguntas así te invitan a tomar una posición activa en lugar de una posición pasiva.

Lo mismo sucede en la vida cristiana. Hay un futuro glorioso esperando a todos los que creemos en Cristo. Poco a poco vamos siendo transformados, pero a veces confundimos nuestro rol en el proceso. ¿Cuáles cosas dependen de nosotros y cuáles no? ¿cuándo debo esforzarme y cuando debo confiar en Dios? Yo pienso que es una combinación de ambas.

El cristianismo no se basa en creer el evangelio para la salvación y luego dependemos de nuestro «esfuerzo humano» para la santificación. El evangelio es necesario para la salvación y para el resto de nuestras vidas cristiana mientras vencemos el pecado. Sin embargo, aunque no somos salvos ni santos por nuestros esfuerzos humanos, la salvación y la santidad del cristiano son expresadas mediante el crecimiento espiritual.

Esforzarme más para ser santo es un insulto a la obra de Cristo en la cruz.

En el capitulo 3 de la carta a los Gálatas, Pablo continua su argumento acerca de la justificación por medio de la fe. El capitulo anterior termina diciendo que rechazar, desechar o anular la gracia de Dios es olvidar el significado de la muerte de Cristo. Es decir, pensar que podemos estar en una relación correcta con Dios a través de nuestro propio esfuerzo es lo mismo que invalidar el sacrificio del Señor.

‘¡Oh, gálatas insensatos! ¿Quién los ha fascinado a ustedes, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado públicamente como crucificado? Esto es lo único que quiero averiguar de ustedes ¿Recibieron el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan insensatos son? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿van a terminar ahora por la carne? ¿Han padecido tantas cosas en vano? ¡Si es que en realidad fue en vano! Aquel, pues, que les suministra el Espíritu y hace milagros entre ustedes, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe? Así Abraham creyó a Dios y le fue contado como justicia . ‘

Gálatas 3:1-6 NBLA

Si has leído la historia de Harry Potter y el mundo mágico sabes que hay muchísimo hechizos. Algunos son interesantes y otros parecen comunes. El hechizo «Confundo» es usado nada más y nada menos que… (adivina) para confundir a una persona. Así mismo estaban los Gálatas… confundidos. Ellos cayeron bajo la confusión de un hechizo, estaban fascinados, como embrujados.

Pablo les había explicado el significado de la muerte de Cristo con mucha claridad. Fue como si ellos pudieron ver con sus propios ojos las escenas de ese evento. El arresto y los azotes, la sangre derramándose, el bullicio de la gente, el dolor agonizante que Jesús sufría, los gritos de burla, de pavor… y lo más importante, el propósito de todo eso. Pero ahora parece que habían olvidado el significado de tanto sufrimiento. Las dificultades y las opiniones personales pueden hacerte olvidar el evangelio.

Por obras o por fe

Pablo hace muchas preguntas en este pasaje, subrayando el problema principal de los Gálatas. Este problema es: cómo resolvemos la tensión entre la salvación por medio de la fe y las obras que demuestran la salvación. Es decir, qué debemos hacer para crecer en nuestra salvación.

Para resolver esta tensión necesitamos recordar que «las obras de la ley» se refieren a la acción de obedecer la Torah con el objetivo de estar en una relación correcta con Dios. Esta interpretación es coherente con la tradición judía. El punto es que nadie había sido capaz de cumplir toda la ley hasta que Jesucristo lo hizo. Además, Pablo utiliza el ejemplo de Abraham para demostrar que la única manera de estar en paz con Dios es por medio de la fe.

Terminando bien

¿Qué significado tiene ser perfectos en este pasaje? La perfección a la que Pablo se refiere aquí es la madurez espiritual. El cristiano maduro ha crecido en su vida espiritual, aprendiendo a caminar en sintonía con el Espíritu Santo. 

El Espíritu Santo es quien nos ayuda a crecer espiritualmente. Nacemos a una nueva vida porque Él nos convence de nuestra necesidad espiritual y abre nuestros oídos para que escuchemos la voz de Dios. Esto tiene varias implicaciones.

1. Los seres humanos pretendemos crecer espiritualmente mediante a esfuerzos humanos.

La idea del crecimiento espiritual tiene muchas expresiones bajo la sombrilla de auto-realización. La búsqueda de «mi mejor versión» no es mala, pero es un deseo distorsionado muy peligroso. 

Cuando intentamos ser una mejor versión de nuestro ser actual corremos el riesgo de convertir nuestro ego en un ídolo. Comenzamos a ver nuestros defectos como proyectos que necesitan mejoría y no como pecados que necesitan un salvador. 

En otras palabras, buscar el crecimiento espiritual con métodos de auto-ayuda es una receta para la auto-idolatría.

La perfección no se consigue con esfuerzos humanos sino con la fe en Jesucristo. Cuando aprendemos a confiar en Su sacrificio y seguimos la guía del Espíritu Santo, crecemos por medio de la fe.  

La madurez espiritual es la capacidad de escuchar y obedecer la voz de Dios. Eso es fe.

2. El sufrimiento del cristiano nunca será en vano.

Es posible que los Gálatas hayan experimentado muchas pruebas y persecuciones por convertirse públicamente al Camino de Cristo. Estas dificultades tenían un propósito y Pablo quiere recordarles que no han sufrido en vano.

En los últimos meses he estado entrenando para correr un medio maratón (13.1 millas o 21 KM). Hay días donde siento fuerza, animo y determinación. Hay otros días donde no quiero levantarme temprano. Nada de eso se compara a la peor parte: una lesión. 

En la primera semana de mi entrenamiento sufrí una lesión en mi talones y casi no podía caminar. El dolor era tremendo pero con descanso y medicina, logré sanarme. Estos momentos de sufrimiento y prueba me hicieron más fuerte. Ahora soy un mejor atleta y estoy entrenando con más inteligencia.

El crecimiento espiritual incluye periodos de sufrimiento. Los momentos de dolor, angustia y desesperación contribuyen al desarrollo del carácter. Muchos de estos desafíos son orquestados por el Espíritu Santo para probar nuestra fe. 

Cada estudiante debe esperar algún tipo de prueba para demostrar que las enseñanzas recibidas han sido aprendidas. Los atletas entrenan durante tiempos prologados para medir sus habilidades en la competencia. Así también sucede con los cristianos.

3. Dios da Su Espíritu Santo a los que creen y hace milagros entre ellos.

A veces creemos que los milagros y la unción espiritual son el resultado de una vida consagrada e intachable. A veces creemos que oraciones largas, ayunos extremos, obras religiosas, etc., son los requisitos para recibir el poder del Espíritu Santo. Esta es una verdad a medias, porque estas acciones no sirven de nada sino tenemos fe.

Dios da Su Espíritu Santo como un regalo a los que creen, no como un pago a los que trabajan horas extra. 

Si deseas ver un milagro de Dios, una manifestación espiritual o alguna revelación, dedicate a la oración y la lectura de la Palabra de Dios creyendo lo que lees.

Santificación es salvación en acción

Así como Abraham le creyó a Dios, tú y yo tenemos la misma oportunidad de creer a Dios cada vez que escuchamos o leemos su Palabra. 

Quizás estás esperando un milagro. A lo mejor estás cansado de luchar con malos hábitos y estás atado a un pecado particular. Puede que sientas estancamiento espiritual y quieras crecer. Hoy te invito a dar un paso de fe.

Quiero que busques un plan de lectura en la Biblia App de YouVersion que esté relacionado al área donde quieres crecer en este año. A lo mejor quieres desarrollar más paciencia, o fortalecer tu fe y esperanza, o mejorar tu auto-disciplina. Tal vez necesitas aprender a perdonar a alguien o sanar una herida en tu matrimonio. Cualquiera que sea el área, estoy seguro que encontrarás material. Quiero que leas ese plan y pidas fe a Dios para creer su palabra, poniéndola en practica.

No será fácil, pero Dios estará contigo.


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Después de la caída

El éxito puede cegarnos a los nuevos desafíos y hacernos vulnerables a los errores. ¿Qué hacemos después de la caída?

Uno de mis escritores favoritos, Gilbert Keith (G. K.) Chesterton, escribió en su libro ‘Herejes’ publicado en 1905 (hace 111 años): «No hay nada que falle como el éxito». Él estaba en lo correcto.

En el contexto original, esta frase significaba que una persona que busca el éxito cambiará el compromiso por la oportunidad de tener una victoria fácil.

Hoy en día, «Nada falla como el éxito» se ha convertido en una máxima para los empresarios. Implica que una persona o una empresa ha hecho algo para tener éxito y asume que seguirá funcionando en el futuro. Pero luego, ya no funciona En otras palabras, confiar en lo que ha funcionado en el pasado eventualmente conducirá al fracaso.

Un ejemplo divertido es la industria de Blockbuster Video. El modelo de negocio de alquiler de videos siempre fue exitoso, hasta que Netflix y la transmisión On Demand se hicieron cargo. Estaban cegados por su éxito pasado e ignoraron el cambio de tecnología hasta que fracasaron. Para entonces ya era demasiado tarde.

El éxito puede cegarnos a los nuevos desafíos y hacernos vulnerables a los errores. Cuando tenemos éxito en un área, podemos descuidar y fallar en otra. Quizás tú tengas una historia sobre eso. ¡Esa vez en que tu relación amorosa no funcionó pero pensabas que todo iba bien!

Quizás estés pasando por un momento de fracaso en este momento y te preguntas qué salió mal. ¿Cómo perdiste el objetivo? ¿Por qué las cosas van mal en casa si eres un buen jefe o empleado? ¿Por qué es difícil sacar buenas notas si eres muy inteligente? ¿Por qué te sientes solo cuando vas a la iglesia si eras muy popular entre tus amigos de la escuela secundaria?

Leamos la historia de un personaje bíblico famoso que sabe de lo que estamos hablando.

David se enojó porque la ira del Señor se había desatado contra Uza y llamó a ese lugar Fares-uza (que significa «desatarse contra Uza»), nombre que conserva hasta el día de hoy.’Ahora David tenía miedo de Dios y preguntó: «¿Cómo podré regresar el arca de Dios para que esté bajo mi cuidado?».

1 Crónicas 13:11-12 NTV

¿Por qué estaba enojado David? ¿Por qué fracasó? ¿Estaba Dios enojado porque David falló? ¿De qué tipo de fracaso estás hablando? ¿Por qué David tenía miedo de Dios?

David estaba enojado antes de tener miedo. No sabemos con quién estaba enojado, pero sabemos la razón. Su error provocó la muerte de otro hombre. Nuestros errores son los que más duelen cuando alguien más se lastima. Quizás David pensó que era culpable, que era culpa suya.

¿Ha cometido alguna vez un error que haya causado dolor a otra persona? Lo tengo y se siente horrible. Cuando esto sucede, podemos sentir remordimientos. Quizás esa sea la motivación detrás de David para cambiar el nombre de este lugar para recordar lo que le sucedió a Uza.

Es posible que conozca la historia de alguien que conmemora algo que le sucedió a un ser querido iniciando una organización sin fines de lucro o dando una gran donación a la caridad. Otros usan diferentes métodos para lidiar con la culpa y la vergüenza. Algunos se vuelven oscuros y profundos en la adicción. Algunas personas incluso construyen monumentos y memoriales para ocultar el dolor o la vergüenza de su fracaso.

David falló porque no sabía cómo transportar el arca del pacto. Quizás por eso Dios estaba enojado, porque no fue tratado con respeto.

Es por eso que nada falla como el éxito. Quizás el éxito militar de David lo hizo vulnerable a tratar el arca de Dios como un ídolo, una muestra de buena suerte, al igual que Saúl y muchos otros reyes.

Entonces David tuvo miedo porque él intentó llevar el arca del pacto a Jerusalén, pero algo salió mal y un hombre murió.

Cuando reconocemos que le hemos fallado a alguien, podemos elegir el remordimiento o el arrepentimiento porque el PECADO ES UN FRACASO RELACIONAL.

La primera opción conducirá a la ira, la angustia, la tristeza, la oscuridad… La segunda opción trae restauración, vida y luz. ¿Cuál escogerás?

¿Está bien tenerle miedo a Dios después de que fallamos?

Sí, pero depende de qué tipo de miedo hablemos. Temer a Dios no es lo mismo que temer a Dios.

Tener miedo de Dios significa que reconocemos cuando hemos hecho algo malo y admitimos nuestra ofensa, por lo tanto, esperamos algún tipo de castigo. Sin embargo, el miedo a Dios nos separa de él porque nuestra humanidad quiere evitar el castigo. Y este es el mayor error que nos lleva a nuestro mayor juicio, porque cuando huimos de Dios por tener miedo de las consecuencias, nos negamos la oportunidad de restaurar nuestra relación con Él. Cortamos la línea y huimos de su presencia, avergonzados y desnudos, prolongando y haciendo nuestro castigo peor que antes.

Es natural reaccionar de esta manera porque el amor de Dios es feroz y puro. Quiere lo mejor para nosotros. Este amor es lo que lo enoja cuando elegimos mal, porque realmente nos ama. No nos deja hacer lo que queramos, porque no sabemos realmente qué es bueno aparte de él. Podríamos dañarnos a nosotros mismos oa otros. Así es como aprendemos a temer a Dios en lugar de tenerle miedo: lo escuchamos y lo seguimos.

El temor de Dios es nuestra reacción de asombro y admiración sobresaliente a la luz de su poder, su belleza, su majestad. Cuando probamos y vemos que Él es bueno, nuestro corazón no puede evitar rendirse con respecto a sus maravillosos caminos.

El temor de Dios nos permite buscar la reconciliación en lugar del aislamiento. Nos acercamos más y más porque lo queremos.

Y luego David hace la pregunta: «¿Cómo puedo llevarme el arca de Dios a casa?» En otras palabras, ¿cómo puede la presencia de Dios habitar en mi casa? ¿Cómo puedo disfrutar y llevar su gloria sin soportar su castigo por mis errores? ¿Cuál es el camino hacia la reconciliación?

David aquí está hablando en nombre de cada uno de nosotros. Hay un anhelo dentro de nuestras almas de estar con Dios. Nos despertamos a la terrible realidad de nuestro fracaso, que nos ha hecho correr y escondernos de nuestro Padre Celestial. Algunas personas todavía le tienen miedo, tal vez porque escucharon, vieron o sintieron la ira de Dios como lo hizo David cuando murió Uza.

Pero luego Dios nos responde y dice: «¿Dónde estás? Te estoy buscando porque te amo. Llevé el juicio que merecías en la Cruz. No estoy enojado contigo, te amo. Vuelve, razonemos juntos. Déjame guiarte por el camino de la vida. Hay mucho más que podemos hacer juntos. Ven, recuéstate en mi pecho, déjame curar tu dolor. Déjame amarte.»

Ahí es cuando conocemos a nuestro Señor Jesús, porque Él pagó por nuestros fracasos para que pudiéramos llevar la presencia de Dios nuevamente.

Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan 1:14

Jesús es Dios encarnado. Él es la representación de la gloria de Dios en toda su magnitud habitando con la humanidad. Gracias a Jesús, la presencia de Dios puede morar en nosotros a través de Su Espíritu Santo. Ahora podemos llevar la presencia de Dios dondequiera que vayamos.

¿A dónde llevarás la presencia de Dios esta semana?


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Los requisitos para ser cristiano

¿Alguna vez has visto una promoción de un producto o servicio, con un precio especial o una oferta, pero al final del comercial hay una frase que produce intriga: «ciertas condiciones aplican»?

¿Alguna vez has visto una promoción de un producto o servicio, con un precio especial o una oferta, pero al final del comercial hay una frase que produce intriga: «ciertas condiciones aplican»? Esto sucede cuando la empresa ofreciendo la promoción se reserva ciertos derechos. La oferta no es para todo el mundo sino para un segmento especial. 

Desde el punto de vista empresarial, esto tiene sentido porque el objetivo de cada negocio es generar beneficios, no pérdidas. Por eso es lógico esperar que hayan condiciones.

Ahora bien, algunos de nosotros hemos escuchado que la salvación de Dios es por gracia. Pero (siempre hay un pero, ¿verdad?) que ciertas condiciones aplican. Es decir, parece que esta oferta no es para todo el mundo sino para la gente buena.

Incluso sentimos indignación cuando gente que no actúa como nosotros o que ha vivido un estilo de vida desenfrenado, visitan la iglesia y se convierten en cristianos. Ya que no hay nada nuevo debajo del sol, lo mismo sucedió con los cristianos del primer siglo.

‘Estoy asombrado de que tan pronto se estén apartando del que los llamó por la gracia de Cristo , para ir tras un evangelio diferente. No es que haya otro evangelio, sino que hay algunos que los perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 

Gálatas 1:6-7 RVA

La carta a los Gálatas fue escrita por el apóstol Pablo a las iglesias de la región conocida como “Galacia”. Esta área hoy día es Turquía. La carta se trata del evangelio y de cómo afecta todas las áreas de nuestra vida.

La razón por la que se escribió es importante. Había un grupo de personas llamadas los judaizantes que iban detrás del Apóstol Pablo durante su primer viaje misionero por la región de Galacia. Ellos no eran fanáticos de Pablo, ellos no lo seguían para ayudarle. Este grupo predicaba un falso evangelio en las iglesias de esta región. Ellos enseñaban que las obras eran necesarias para la justificación

Cuando hablamos de «Justificación» no me refiero a justificar algo mal hecho con una excusa. Me refiero a ser perdonados por Dios. Una persona justificada no se presenta delante del tribunal de Dios con una excusa por las cosas malas que ha hecho. Una persona justificada ha reconocido y aceptado la responsabilidad por sus acciones, pero ha recibido el perdón de Dios.

El grupo de los judíos enseñaba un falso evangelio y como resultado, estas iglesias en la region de Galacia comenzaron a llenarse de una falsa teología. Ellos enseñaban que además de la fe, la obras son necesarias para la justificación. Por eso Pablo les escribió para refutar este problema teológico.

Desafortunadamente, como seguidores de Cristo, muchas veces relegamos el evangelio a algo que solo necesitan las personas que no tienen una relación con Jesús, pero la realidad es que todos necesitamos el evangelio, no solo para la salvación, sino cada segundo de cada día. Necesitamos la gracia de Dios.

Quién es el culpable

Normalmente, Pablo comenzaba sus cartas con una alabanza o agradecimiento amable. Pero aquí Pablo comienza directamente con una reprensión. Los lectores sabían que Pablo estaba disgustado con ellos, porque la expresión de asombro puede interpretarse como una reacción de horror. 

Los creyentes en Galacia abandonaron a «Aquel que los llamó por la gracia de Cristo» con rapidez. Es decir… abandonaron a Dios mismo para creer otra cosa que no es el evangelio. El evangelio, es la buena noticia de que Dios se hizo hombre, murió por nosotros y resucitó para ofrecernos salvación. Ahora él es el Rey de Reyes y Señor de Señores. Esa es una buena noticia. Creer otra cosa distinta es abandonar a Cristo.

Ahora bien, a mí me parece que Pablo esperaba que esto pasara pero no la rapidez con qué pasó. ¿Por qué tendemos a abandonar de la verdad y seguir un evangelio diferente? ¿Qué nos lleva a abandonar la verdad? Pienso que hay dos razones:

  • Los Falsos Maestros
  • La Ignorancia

Un falso maestro no parece falso, pues con frecuencia son personas con influencia, reputación y alcance. Quizás son personas con trayectoria y una causa noble. Los falsos maestros no se consideran falsos maestros. Ellos están convencidos que sus enseñanzas son correctas. De hecho, los falsos maestros a menudo enseñan verdades a medias y las hacen pasar como misterios revelados. Es por eso que la ignorancia es la segunda causa.

La ignorancia es la falta de conocimiento. Todos somos ignorantes a diferentes grados. Algunos conocemos la receta para hacer un buen postre y otros no. Algunos conocemos varios idiomas y otros a penas entienden uno solo. Yo no hablo de saber, sino de conocer. Conocer y saber no es lo mismo. Conocer es la habilidad de aplicar lo que sabemos. Algunos saben dos o tres versículos bíblicos, pero no conocen el poder que esas palabras tienen, porque no las ponen en práctica.

Así que los falsos maestros se aprovechan de nuestra ignorancia para engañarnos y desviarnos de la verdad. Mientras menos conocemos, más fácilmente caeremos en errores.

Cuáles términos aplican

Volviendo al caso de los Gálatas… La enseñanza de los falsos maestros era que para ser salvos necesitamos creer en Cristo y los creyentes también necesitaban algunas obras ¿Cuáles obras eran necesarias? La circuncisión y la abstinencia de comida. En otras palabras, tenían que convertirse a la religión Judía por medio de la circuncisión, la observación de la ley y los días sagrados que los judíos celebraban. 

¿Qué era la circuncisión? Un acto físico de consagración. Era una señal de aceptación. Los judíos eran propiedad de Dios, estaban comprometidos con él. Así como los esposos llevan un anillo de bodas, los varones judíos tenían en su cuerpo un recordatorio de su pacto con Dios.

Este acto tenía el significado espiritual de la justificación por fe. Es decir, la circuncisión recordaba a los judíos que ellos eran el pueblo escogido por Dios. Eso era parte de su identidad. Si alguien quería ser judío, tenía que circuncidarse.

El problema es el siguiente: ¿necesitamos ser judíos para ser parte del pueblo de Dios? LA RESPUESTA ES NO. Pero en ese entonces, la mayoría de los cristianos eran judíos y los que no eran judíos, estaban bajo presión. Habían ciertos requisitos, ciertos términos aplicaban.

Aunque este problema no es nuevo, lo mismo sucede hoy. Todavía ponemos requisitos a la gente que quiere seguir a Cristo hoy. Cosas relacionadas con la ropa, la música, el baile o la comida, etc.

Estos requisitos nos llevan a abandonar la verdad del evangelio. A veces de forma inconsciente, por ignorancia o por engaño. Es cierto que debemos cambiar y hacer algunas cosas como cristianos, pero estas son las ramas y no el tronco de nuestras vidas.

La identidad del cristiano comienza en la cruz del calvario.

¿Qué podemos hacer para volver a la verdad? ¿Cuál fue la solución a este problema en los tiempo del NT? ¿Cómo evitamos a los falsos maestros? ¿Cuál es el único requisito para ser salvos?

El único requisito es la fe

La fe es el resultado de oír y conocer la Palabra de Dios. No solo saberla, sino ponerla en práctica. En otras palabras, conocer el evangelio y vivirlo.

No es que haya otro evangelio, sino que hay algunos que los perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 

Gálatas 1:7  RVA

Pablo hace una afirmación sorprendente, que este evangelio con justificación por obras adicionales «no es evangelio en absoluto» (NVI). Entonces, ¿qué es el evangelio? ¿cuál es el evangelio, esa buena noticia?

Un evangelio es el anuncio de una buena noticia. En los tiempos del NT, el uso de esta palabra estaba reservado para el anuncio de un nuevo rey. Es decir que el Evangelio de Jesucristo es el anuncio del reino de Dios.

Si vivieras en Palestina durante la ocupación romana, la llegada del reino de Dios, el evangelio, significaba la llegada del Mesías, un líder militar similar al Rey David. Sin embargo Dr. Rice Broocks define el evangelio de esta manera:

«El Evangelio es la buena noticia de que Dios se hizo hombre en Jesucristo. Él vivió una vida que nosotros debimos haber vivido; luego sufrió la muerte que nosotros debimos haber padecido. Tres días después se levantó de la muerte comprobando que Él es el Hijo de Dios y ofreciendo el regalo de la salvación a todo aquel que se arrepienta y crea en el evangelio.»

Dr. Rice Broocks

El único requisito para ser salvos es creer el evangelio de Jesucristo. Nuestra responsabilidad es entender este evangelio y aplicarlo a nuestras vidas cada día. Esas son las condiciones que aplican para ser cristianos.

Hubo elefante que cuando era pequeño, lo ataban a un árbol para que no se fuera lejos. El elefante trataba de soltarse pero su fuerza no era suficiente. Trataba y trataba pero mientras más lo intentaba, más se lastimaba la pata. 

El elefante creció, grande y fuerte, pero los dueños del circo lo seguían atando con una cuerda. Lo interesante es que ya no ataban el otro extremo de la cuerda a un árbol, sino a una silla. 

Todos nosotros hemos sido atados a algo antes de conocer a Cristo. Pero, ¿de qué manera el evangelio te ha libertado de alguna esclavitud o mal habito? Déjame saber   😉


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