Cómo medir tu crecimiento espiritual

Si estamos acostumbrados a medir cosas como el tiempo, el espacio, el dinero, los años de vida de una persona, etc… ¿Qué cosas miden nuestra madurez en Cristo?

Katie y yo estábamos pensando en arreglar varias cosas en la casa para utilizar mejor el espacio de nuestro apartamento. Aunque tenemos acceso a trabajar en la oficina, también trabajamos desde la casa. Por ejemplo, estuvimos buscando en Amazon una mesita para colocar la impresora. Cuando compras por internet necesitas saber las medidas de los muebles que quieres. Ahi es donde una cinta de medir vale mucho.

Medir cosas es importante cuando queremos aprovechar bien los espacios o el tiempo. Pero también las medidas sirven para ver si algo está creciendo o no. Cuando yo practicaba beisbol mis entrenadores median mi estatura de vez en cuando.

Entonces, si estamos acostumbrados a medir cosas como el tiempo, el espacio, el dinero, los años de vida de una persona, etc… ¿Qué cosas miden nuestra madurez en Cristo?

Afortunadamente, los apóstoles de Jesús utilizaban tres atributos para medir nuestra madurez en Cristo. Más que los registros de asistencia o cuántos dones espirituales tenia una iglesia, ellos median la fe, el amor y la esperanza.

‘Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes cuando los mencionamos en nuestras oraciones. Los recordamos constantemente delante de nuestro Dios y Padre a causa de la obra realizada por su fe, el trabajo motivado por su amor, y la constancia sostenida por su esperanza en nuestro Señor Jesucristo. ‘

1 Tesalonicenses 1: 2-3 NVI

El Apóstol Pablo escribió esta carta para expresar su felicidad por la fe, el amor y la esperanza firme de los discípulos en Tesalónica. Pablo fundó esta iglesia en su segundo viaje misionero pero tuvo que irse de esta ciudad porque algunos maestros judíos lo persiguieron hostilmente.

Esta es una de las primeras cartas escritas en el Nuevo Testamento y contiene enseñanzas clave para crecer espiritualmente. En esta ocasión, pidamos al Espíritu Santo que nos muestre cómo nos va en el primero de esos tres atributos que leímos. Hablemos de la obras producidas por fe.

¿Qué hay dentro de ti?

Una vez visité un supermercado para comprar un jugo. Encontré un jugo de naranja y mandarinas que decía 100% natural. Había una foto de una naranja derramando su jugo. Se veía deliciosa y refrescante.

Pero luego leí en la esquina inferior de la etiqueta, en letras pequeñas y fáciles de pasar por alto, las siguientes palabras: “Mezcla saborizada de jugo de un concentrado”. 

La lista de ingredientes era: «agua suficiente para reconstituir el jugo concentrado de pera, naranja, manzana y/o mandarina, sabores naturales y acido citrico». 

Por ley, los ingredientes en un producto se enumeran en orden descendente de peso. Eso significa que un producto contiene la mayor proporción del primer ingrediente de la lista y, sucesivamente, menos de los que están más abajo. Entonces, de acuerdo con esta lista, la botella en mi mano contenía principalmente agua y azúcar, con suficiente jugo para darle sabor y color.

Las etiquetas atractivas son señuelos para vender un producto diluido y aromatizado, disfrazado de manera convincente para que pareciera algo que no era.

Ahora, ¿qué pasaría si tuviera una lista de ingredientes impresa? ¿Sería Jesús el ingrediente principal? Si no, ¿qué tan abajo estaría en la lista? ¿La etiqueta [que todos ven] representaría con precisión mi contenido? ¿O proyectaría falsamente una apariencia exterior engañosa que enmascara inteligentemente los ingredientes diluidos que hay en mi? [¿Soy] con sabor a Jesús [o] lleno de Jesús?

Para saber la respuesta debemos examinarnos y ver qué hay dentro de nosotros. No me refiero a lo que hay dentro de tu cuerpo, sino a lo que hay dentro de tu alma. ¿Qué hay ahí dentro?

Para saber que hay dentro de ti, tienes que ver lo que sale de ti. Esta semana, haz este ejercicio: Escoge una hora y presta atención a lo que haces. Luego escoge una decision, una palabra o una acción especifica y pregúntate: ¿por qué lo hiciste? O ¿por qué dijiste eso?

Lo que hay dentro es lo que sale. Si no te gusta lo que hay dentro de ti… pídele a Dios que te cambie.

¿Qué sale de ti?

Normalmente, un alma puede estar llena de egoísmo, frustración, aburrimiento, ira, culpa, miedo, tristeza o celos. ¿Está tu alma llena de estas cosas?

PERO

Si una persona ha nacido de nuevo por la fe en Cristo Jesús, el alma de esa persona puede llenarse de amor, paz, gozo, bondad, paciencia, humildad, perseverancia, verdad, esperanza, dominio propio, creatividad y energía.

POR QUÉ

Porque ahora el Espíritu Santo ahora vive dentro de nosotros (Rom. 8: 9; I Cor. 6: 19-20). ¡El Espíritu Santo ahora vive dentro de nosotros!

Hay implicaciones significativas en esta realidad de que el Espíritu de Dios mismo vive dentro de ti. El Espíritu Santo no está dormido. Él habita dentro de ti para transformarte de adentro hacia afuera para que pienses, hables y actúes como Jesús.

La madurez espiritual es la transformación del creyente a la imagen de Cristo.

‘Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.’

2 Corintios 3:17-18

¿Qué significa esto? Significa que nuestro ADN espiritual está en proceso de ser sobrescrito. Nuestra naturaleza esencial está siendo alterada por el Espíritu Santo, y estos cambios internos siempre producen una expresión externa.

¿Cómo sucede esto? Cuando contemplamos la gloria del Señor, somos transformados. Contemplar es mirar algo, observar con determinación. En otras palabras, fijar tus ojos en Jesús te cambia a su imagen. Los seres humanos se convierten en lo que contemplamos.

Esfuérzate en contemplar la belleza de Cristo. Pasa tiempo con Cristo. Lee libros sobre Cristo. Escucha canciones sobre Cristo. Habla sobre Cristo. Enamórate de Cristo y te parecerás más a Cristo.

Haz una lista breve de cinco a siete atributos del carácter de Cristo. Puede ser su amor, misericordia, sabiduría, paz, santidad, consagración, honestidad… luego pregúntate si estás reflejando estas cosas en tu diario vivir. Si no, trata de reflejar una a la vez. 

Por ejemplo, misericordia… Busca ideas para mostrar misericordia a tus enemigos, a aquellos que son diferentes a ti, a los que te maltratan, a los que necesitan tu ayuda. Esta es la obra producida por tu fe.

La «obra producida por tu fe» es la manifestación exterior de la obra interior del Espíritu Santo en tu vida. Es la evidencia de que el Espíritu de Cristo vive dentro de ti.

Entonces, si tu afirmación de ser cristiano es de hecho una realidad, tu vida cristiana debería ser un retrato cada vez más preciso de Jesucristo. A medida que pasan los años, nuevos detalles y expresiones de Sus pensamientos y Sus acciones deberían abrirse camino en el lienzo de su vida.

¿Estás lleno de toda la plenitud de Dios (Efesios 3:19)? ¿Es tu actitud cada vez más parecida a la de Cristo, “quien, existiendo en la forma de Dios, no consideró la igualdad con Dios como algo para ser utilizado para su propio beneficio, sino que se despojó de sí mismo asumiendo la forma de un esclavo” (Fil. 2: 6-7)?

En mi caso, hay veces que sí y otras que no. Hay una brecha entre lo que Dios ha puesto en mi y lo que realmente sale. Yo sé que mi vida debe regirse por las Escrituras y no por los placeres del mundo, pero es más fácil decirlo que hacerlo.

Esta brecha se convierte en una tentación. La tentación de pretender que todo está bien. Fingo que no necesito ayuda. Me comparo con otros cristianos tibios y elimino la sensación de que el pecado puede ser mucho más peligroso de lo que es. Actúo como si está bien. No cambio nada. Me consuelo con garantías equivocadas de que mi comportamiento no tiene nada que ver con mi fe. 

Pero hay una alternativa.

Este verano fui de vacaciones. Un día salí a correr para mantenerme en forma y quemar algunas calorías. Normalmente escucho un podcast mientras corro. Uno de mis favoritos es el podcast The Bible Project.

Estaban en una serie sobre la compasión de Dios y algo que dijeron cautivó mi corazón. La compasión de Dios no es solo un sentimiento, es más profundo… Es como el amor de una madre que se preocupa por su hijo. 

La compasión ilustra la naturaleza protectora de Dios. Él siempre está dispuesto a ayudarnos si se lo pedimos (Isaías 49: 15-16).

Esto llegó en el momento adecuado, mientras luchaba con las tentaciones de pecar. Sentí que me estaban atacando, así que le pedí a Dios que me liberara. El Espíritu Santo comenzó a darme esperanza y fuerza para poner en práctica mi fe. Para que lo que está dentro de mi saliera.

Quizás estas atravesando un momento de dificultad, luchando contra los deseos que no agradan a Dios y necesitas fuerza para hacer lo correcto. Este es el momento de esforzarte y confiar en la compasión de Dios. Pídele que ponga en ti el deseo de hacer Su voluntad y el poder para hacerlo.

No hagamos de Jesús un aditivo en nuestras vidas.


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Based in the sermon Faith that Puts You to Work by Pastor Lloyd Stilley, LifeWay.

Después de la caída

El éxito puede cegarnos a los nuevos desafíos y hacernos vulnerables a los errores. ¿Qué hacemos después de la caída?

Uno de mis escritores favoritos, Gilbert Keith (G. K.) Chesterton, escribió en su libro ‘Herejes’ publicado en 1905 (hace 111 años): «No hay nada que falle como el éxito». Él estaba en lo correcto.

En el contexto original, esta frase significaba que una persona que busca el éxito cambiará el compromiso por la oportunidad de tener una victoria fácil.

Hoy en día, «Nada falla como el éxito» se ha convertido en una máxima para los empresarios. Implica que una persona o una empresa ha hecho algo para tener éxito y asume que seguirá funcionando en el futuro. Pero luego, ya no funciona En otras palabras, confiar en lo que ha funcionado en el pasado eventualmente conducirá al fracaso.

Un ejemplo divertido es la industria de Blockbuster Video. El modelo de negocio de alquiler de videos siempre fue exitoso, hasta que Netflix y la transmisión On Demand se hicieron cargo. Estaban cegados por su éxito pasado e ignoraron el cambio de tecnología hasta que fracasaron. Para entonces ya era demasiado tarde.

El éxito puede cegarnos a los nuevos desafíos y hacernos vulnerables a los errores. Cuando tenemos éxito en un área, podemos descuidar y fallar en otra. Quizás tú tengas una historia sobre eso. ¡Esa vez en que tu relación amorosa no funcionó pero pensabas que todo iba bien!

Quizás estés pasando por un momento de fracaso en este momento y te preguntas qué salió mal. ¿Cómo perdiste el objetivo? ¿Por qué las cosas van mal en casa si eres un buen jefe o empleado? ¿Por qué es difícil sacar buenas notas si eres muy inteligente? ¿Por qué te sientes solo cuando vas a la iglesia si eras muy popular entre tus amigos de la escuela secundaria?

Leamos la historia de un personaje bíblico famoso que sabe de lo que estamos hablando.

David se enojó porque la ira del Señor se había desatado contra Uza y llamó a ese lugar Fares-uza (que significa «desatarse contra Uza»), nombre que conserva hasta el día de hoy.’Ahora David tenía miedo de Dios y preguntó: «¿Cómo podré regresar el arca de Dios para que esté bajo mi cuidado?».

1 Crónicas 13:11-12 NTV

¿Por qué estaba enojado David? ¿Por qué fracasó? ¿Estaba Dios enojado porque David falló? ¿De qué tipo de fracaso estás hablando? ¿Por qué David tenía miedo de Dios?

David estaba enojado antes de tener miedo. No sabemos con quién estaba enojado, pero sabemos la razón. Su error provocó la muerte de otro hombre. Nuestros errores son los que más duelen cuando alguien más se lastima. Quizás David pensó que era culpable, que era culpa suya.

¿Ha cometido alguna vez un error que haya causado dolor a otra persona? Lo tengo y se siente horrible. Cuando esto sucede, podemos sentir remordimientos. Quizás esa sea la motivación detrás de David para cambiar el nombre de este lugar para recordar lo que le sucedió a Uza.

Es posible que conozca la historia de alguien que conmemora algo que le sucedió a un ser querido iniciando una organización sin fines de lucro o dando una gran donación a la caridad. Otros usan diferentes métodos para lidiar con la culpa y la vergüenza. Algunos se vuelven oscuros y profundos en la adicción. Algunas personas incluso construyen monumentos y memoriales para ocultar el dolor o la vergüenza de su fracaso.

David falló porque no sabía cómo transportar el arca del pacto. Quizás por eso Dios estaba enojado, porque no fue tratado con respeto.

Es por eso que nada falla como el éxito. Quizás el éxito militar de David lo hizo vulnerable a tratar el arca de Dios como un ídolo, una muestra de buena suerte, al igual que Saúl y muchos otros reyes.

Entonces David tuvo miedo porque él intentó llevar el arca del pacto a Jerusalén, pero algo salió mal y un hombre murió.

Cuando reconocemos que le hemos fallado a alguien, podemos elegir el remordimiento o el arrepentimiento porque el PECADO ES UN FRACASO RELACIONAL.

La primera opción conducirá a la ira, la angustia, la tristeza, la oscuridad… La segunda opción trae restauración, vida y luz. ¿Cuál escogerás?

¿Está bien tenerle miedo a Dios después de que fallamos?

Sí, pero depende de qué tipo de miedo hablemos. Temer a Dios no es lo mismo que temer a Dios.

Tener miedo de Dios significa que reconocemos cuando hemos hecho algo malo y admitimos nuestra ofensa, por lo tanto, esperamos algún tipo de castigo. Sin embargo, el miedo a Dios nos separa de él porque nuestra humanidad quiere evitar el castigo. Y este es el mayor error que nos lleva a nuestro mayor juicio, porque cuando huimos de Dios por tener miedo de las consecuencias, nos negamos la oportunidad de restaurar nuestra relación con Él. Cortamos la línea y huimos de su presencia, avergonzados y desnudos, prolongando y haciendo nuestro castigo peor que antes.

Es natural reaccionar de esta manera porque el amor de Dios es feroz y puro. Quiere lo mejor para nosotros. Este amor es lo que lo enoja cuando elegimos mal, porque realmente nos ama. No nos deja hacer lo que queramos, porque no sabemos realmente qué es bueno aparte de él. Podríamos dañarnos a nosotros mismos oa otros. Así es como aprendemos a temer a Dios en lugar de tenerle miedo: lo escuchamos y lo seguimos.

El temor de Dios es nuestra reacción de asombro y admiración sobresaliente a la luz de su poder, su belleza, su majestad. Cuando probamos y vemos que Él es bueno, nuestro corazón no puede evitar rendirse con respecto a sus maravillosos caminos.

El temor de Dios nos permite buscar la reconciliación en lugar del aislamiento. Nos acercamos más y más porque lo queremos.

Y luego David hace la pregunta: «¿Cómo puedo llevarme el arca de Dios a casa?» En otras palabras, ¿cómo puede la presencia de Dios habitar en mi casa? ¿Cómo puedo disfrutar y llevar su gloria sin soportar su castigo por mis errores? ¿Cuál es el camino hacia la reconciliación?

David aquí está hablando en nombre de cada uno de nosotros. Hay un anhelo dentro de nuestras almas de estar con Dios. Nos despertamos a la terrible realidad de nuestro fracaso, que nos ha hecho correr y escondernos de nuestro Padre Celestial. Algunas personas todavía le tienen miedo, tal vez porque escucharon, vieron o sintieron la ira de Dios como lo hizo David cuando murió Uza.

Pero luego Dios nos responde y dice: «¿Dónde estás? Te estoy buscando porque te amo. Llevé el juicio que merecías en la Cruz. No estoy enojado contigo, te amo. Vuelve, razonemos juntos. Déjame guiarte por el camino de la vida. Hay mucho más que podemos hacer juntos. Ven, recuéstate en mi pecho, déjame curar tu dolor. Déjame amarte.»

Ahí es cuando conocemos a nuestro Señor Jesús, porque Él pagó por nuestros fracasos para que pudiéramos llevar la presencia de Dios nuevamente.

Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan 1:14

Jesús es Dios encarnado. Él es la representación de la gloria de Dios en toda su magnitud habitando con la humanidad. Gracias a Jesús, la presencia de Dios puede morar en nosotros a través de Su Espíritu Santo. Ahora podemos llevar la presencia de Dios dondequiera que vayamos.

¿A dónde llevarás la presencia de Dios esta semana?


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Los requisitos para ser cristiano

¿Alguna vez has visto una promoción de un producto o servicio, con un precio especial o una oferta, pero al final del comercial hay una frase que produce intriga: «ciertas condiciones aplican»?

¿Alguna vez has visto una promoción de un producto o servicio, con un precio especial o una oferta, pero al final del comercial hay una frase que produce intriga: «ciertas condiciones aplican»? Esto sucede cuando la empresa ofreciendo la promoción se reserva ciertos derechos. La oferta no es para todo el mundo sino para un segmento especial. 

Desde el punto de vista empresarial, esto tiene sentido porque el objetivo de cada negocio es generar beneficios, no pérdidas. Por eso es lógico esperar que hayan condiciones.

Ahora bien, algunos de nosotros hemos escuchado que la salvación de Dios es por gracia. Pero (siempre hay un pero, ¿verdad?) que ciertas condiciones aplican. Es decir, parece que esta oferta no es para todo el mundo sino para la gente buena.

Incluso sentimos indignación cuando gente que no actúa como nosotros o que ha vivido un estilo de vida desenfrenado, visitan la iglesia y se convierten en cristianos. Ya que no hay nada nuevo debajo del sol, lo mismo sucedió con los cristianos del primer siglo.

‘Estoy asombrado de que tan pronto se estén apartando del que los llamó por la gracia de Cristo , para ir tras un evangelio diferente. No es que haya otro evangelio, sino que hay algunos que los perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 

Gálatas 1:6-7 RVA

La carta a los Gálatas fue escrita por el apóstol Pablo a las iglesias de la región conocida como “Galacia”. Esta área hoy día es Turquía. La carta se trata del evangelio y de cómo afecta todas las áreas de nuestra vida.

La razón por la que se escribió es importante. Había un grupo de personas llamadas los judaizantes que iban detrás del Apóstol Pablo durante su primer viaje misionero por la región de Galacia. Ellos no eran fanáticos de Pablo, ellos no lo seguían para ayudarle. Este grupo predicaba un falso evangelio en las iglesias de esta región. Ellos enseñaban que las obras eran necesarias para la justificación

Cuando hablamos de «Justificación» no me refiero a justificar algo mal hecho con una excusa. Me refiero a ser perdonados por Dios. Una persona justificada no se presenta delante del tribunal de Dios con una excusa por las cosas malas que ha hecho. Una persona justificada ha reconocido y aceptado la responsabilidad por sus acciones, pero ha recibido el perdón de Dios.

El grupo de los judíos enseñaba un falso evangelio y como resultado, estas iglesias en la region de Galacia comenzaron a llenarse de una falsa teología. Ellos enseñaban que además de la fe, la obras son necesarias para la justificación. Por eso Pablo les escribió para refutar este problema teológico.

Desafortunadamente, como seguidores de Cristo, muchas veces relegamos el evangelio a algo que solo necesitan las personas que no tienen una relación con Jesús, pero la realidad es que todos necesitamos el evangelio, no solo para la salvación, sino cada segundo de cada día. Necesitamos la gracia de Dios.

Quién es el culpable

Normalmente, Pablo comenzaba sus cartas con una alabanza o agradecimiento amable. Pero aquí Pablo comienza directamente con una reprensión. Los lectores sabían que Pablo estaba disgustado con ellos, porque la expresión de asombro puede interpretarse como una reacción de horror. 

Los creyentes en Galacia abandonaron a «Aquel que los llamó por la gracia de Cristo» con rapidez. Es decir… abandonaron a Dios mismo para creer otra cosa que no es el evangelio. El evangelio, es la buena noticia de que Dios se hizo hombre, murió por nosotros y resucitó para ofrecernos salvación. Ahora él es el Rey de Reyes y Señor de Señores. Esa es una buena noticia. Creer otra cosa distinta es abandonar a Cristo.

Ahora bien, a mí me parece que Pablo esperaba que esto pasara pero no la rapidez con qué pasó. ¿Por qué tendemos a abandonar de la verdad y seguir un evangelio diferente? ¿Qué nos lleva a abandonar la verdad? Pienso que hay dos razones:

  • Los Falsos Maestros
  • La Ignorancia

Un falso maestro no parece falso, pues con frecuencia son personas con influencia, reputación y alcance. Quizás son personas con trayectoria y una causa noble. Los falsos maestros no se consideran falsos maestros. Ellos están convencidos que sus enseñanzas son correctas. De hecho, los falsos maestros a menudo enseñan verdades a medias y las hacen pasar como misterios revelados. Es por eso que la ignorancia es la segunda causa.

La ignorancia es la falta de conocimiento. Todos somos ignorantes a diferentes grados. Algunos conocemos la receta para hacer un buen postre y otros no. Algunos conocemos varios idiomas y otros a penas entienden uno solo. Yo no hablo de saber, sino de conocer. Conocer y saber no es lo mismo. Conocer es la habilidad de aplicar lo que sabemos. Algunos saben dos o tres versículos bíblicos, pero no conocen el poder que esas palabras tienen, porque no las ponen en práctica.

Así que los falsos maestros se aprovechan de nuestra ignorancia para engañarnos y desviarnos de la verdad. Mientras menos conocemos, más fácilmente caeremos en errores.

Cuáles términos aplican

Volviendo al caso de los Gálatas… La enseñanza de los falsos maestros era que para ser salvos necesitamos creer en Cristo y los creyentes también necesitaban algunas obras ¿Cuáles obras eran necesarias? La circuncisión y la abstinencia de comida. En otras palabras, tenían que convertirse a la religión Judía por medio de la circuncisión, la observación de la ley y los días sagrados que los judíos celebraban. 

¿Qué era la circuncisión? Un acto físico de consagración. Era una señal de aceptación. Los judíos eran propiedad de Dios, estaban comprometidos con él. Así como los esposos llevan un anillo de bodas, los varones judíos tenían en su cuerpo un recordatorio de su pacto con Dios.

Este acto tenía el significado espiritual de la justificación por fe. Es decir, la circuncisión recordaba a los judíos que ellos eran el pueblo escogido por Dios. Eso era parte de su identidad. Si alguien quería ser judío, tenía que circuncidarse.

El problema es el siguiente: ¿necesitamos ser judíos para ser parte del pueblo de Dios? LA RESPUESTA ES NO. Pero en ese entonces, la mayoría de los cristianos eran judíos y los que no eran judíos, estaban bajo presión. Habían ciertos requisitos, ciertos términos aplicaban.

Aunque este problema no es nuevo, lo mismo sucede hoy. Todavía ponemos requisitos a la gente que quiere seguir a Cristo hoy. Cosas relacionadas con la ropa, la música, el baile o la comida, etc.

Estos requisitos nos llevan a abandonar la verdad del evangelio. A veces de forma inconsciente, por ignorancia o por engaño. Es cierto que debemos cambiar y hacer algunas cosas como cristianos, pero estas son las ramas y no el tronco de nuestras vidas.

La identidad del cristiano comienza en la cruz del calvario.

¿Qué podemos hacer para volver a la verdad? ¿Cuál fue la solución a este problema en los tiempo del NT? ¿Cómo evitamos a los falsos maestros? ¿Cuál es el único requisito para ser salvos?

El único requisito es la fe

La fe es el resultado de oír y conocer la Palabra de Dios. No solo saberla, sino ponerla en práctica. En otras palabras, conocer el evangelio y vivirlo.

No es que haya otro evangelio, sino que hay algunos que los perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 

Gálatas 1:7  RVA

Pablo hace una afirmación sorprendente, que este evangelio con justificación por obras adicionales «no es evangelio en absoluto» (NVI). Entonces, ¿qué es el evangelio? ¿cuál es el evangelio, esa buena noticia?

Un evangelio es el anuncio de una buena noticia. En los tiempos del NT, el uso de esta palabra estaba reservado para el anuncio de un nuevo rey. Es decir que el Evangelio de Jesucristo es el anuncio del reino de Dios.

Si vivieras en Palestina durante la ocupación romana, la llegada del reino de Dios, el evangelio, significaba la llegada del Mesías, un líder militar similar al Rey David. Sin embargo Dr. Rice Broocks define el evangelio de esta manera:

«El Evangelio es la buena noticia de que Dios se hizo hombre en Jesucristo. Él vivió una vida que nosotros debimos haber vivido; luego sufrió la muerte que nosotros debimos haber padecido. Tres días después se levantó de la muerte comprobando que Él es el Hijo de Dios y ofreciendo el regalo de la salvación a todo aquel que se arrepienta y crea en el evangelio.»

Dr. Rice Broocks

El único requisito para ser salvos es creer el evangelio de Jesucristo. Nuestra responsabilidad es entender este evangelio y aplicarlo a nuestras vidas cada día. Esas son las condiciones que aplican para ser cristianos.

Hubo elefante que cuando era pequeño, lo ataban a un árbol para que no se fuera lejos. El elefante trataba de soltarse pero su fuerza no era suficiente. Trataba y trataba pero mientras más lo intentaba, más se lastimaba la pata. 

El elefante creció, grande y fuerte, pero los dueños del circo lo seguían atando con una cuerda. Lo interesante es que ya no ataban el otro extremo de la cuerda a un árbol, sino a una silla. 

Todos nosotros hemos sido atados a algo antes de conocer a Cristo. Pero, ¿de qué manera el evangelio te ha libertado de alguna esclavitud o mal habito? Déjame saber   😉


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