Cómo medir tu crecimiento espiritual

Si estamos acostumbrados a medir cosas como el tiempo, el espacio, el dinero, los años de vida de una persona, etc… ¿Qué cosas miden nuestra madurez en Cristo?

Katie y yo estábamos pensando en arreglar varias cosas en la casa para utilizar mejor el espacio de nuestro apartamento. Aunque tenemos acceso a trabajar en la oficina, también trabajamos desde la casa. Por ejemplo, estuvimos buscando en Amazon una mesita para colocar la impresora. Cuando compras por internet necesitas saber las medidas de los muebles que quieres. Ahi es donde una cinta de medir vale mucho.

Medir cosas es importante cuando queremos aprovechar bien los espacios o el tiempo. Pero también las medidas sirven para ver si algo está creciendo o no. Cuando yo practicaba beisbol mis entrenadores median mi estatura de vez en cuando.

Entonces, si estamos acostumbrados a medir cosas como el tiempo, el espacio, el dinero, los años de vida de una persona, etc… ¿Qué cosas miden nuestra madurez en Cristo?

Afortunadamente, los apóstoles de Jesús utilizaban tres atributos para medir nuestra madurez en Cristo. Más que los registros de asistencia o cuántos dones espirituales tenia una iglesia, ellos median la fe, el amor y la esperanza.

‘Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes cuando los mencionamos en nuestras oraciones. Los recordamos constantemente delante de nuestro Dios y Padre a causa de la obra realizada por su fe, el trabajo motivado por su amor, y la constancia sostenida por su esperanza en nuestro Señor Jesucristo. ‘

1 Tesalonicenses 1: 2-3 NVI

El Apóstol Pablo escribió esta carta para expresar su felicidad por la fe, el amor y la esperanza firme de los discípulos en Tesalónica. Pablo fundó esta iglesia en su segundo viaje misionero pero tuvo que irse de esta ciudad porque algunos maestros judíos lo persiguieron hostilmente.

Esta es una de las primeras cartas escritas en el Nuevo Testamento y contiene enseñanzas clave para crecer espiritualmente. En esta ocasión, pidamos al Espíritu Santo que nos muestre cómo nos va en el primero de esos tres atributos que leímos. Hablemos de la obras producidas por fe.

¿Qué hay dentro de ti?

Una vez visité un supermercado para comprar un jugo. Encontré un jugo de naranja y mandarinas que decía 100% natural. Había una foto de una naranja derramando su jugo. Se veía deliciosa y refrescante.

Pero luego leí en la esquina inferior de la etiqueta, en letras pequeñas y fáciles de pasar por alto, las siguientes palabras: “Mezcla saborizada de jugo de un concentrado”. 

La lista de ingredientes era: «agua suficiente para reconstituir el jugo concentrado de pera, naranja, manzana y/o mandarina, sabores naturales y acido citrico». 

Por ley, los ingredientes en un producto se enumeran en orden descendente de peso. Eso significa que un producto contiene la mayor proporción del primer ingrediente de la lista y, sucesivamente, menos de los que están más abajo. Entonces, de acuerdo con esta lista, la botella en mi mano contenía principalmente agua y azúcar, con suficiente jugo para darle sabor y color.

Las etiquetas atractivas son señuelos para vender un producto diluido y aromatizado, disfrazado de manera convincente para que pareciera algo que no era.

Ahora, ¿qué pasaría si tuviera una lista de ingredientes impresa? ¿Sería Jesús el ingrediente principal? Si no, ¿qué tan abajo estaría en la lista? ¿La etiqueta [que todos ven] representaría con precisión mi contenido? ¿O proyectaría falsamente una apariencia exterior engañosa que enmascara inteligentemente los ingredientes diluidos que hay en mi? [¿Soy] con sabor a Jesús [o] lleno de Jesús?

Para saber la respuesta debemos examinarnos y ver qué hay dentro de nosotros. No me refiero a lo que hay dentro de tu cuerpo, sino a lo que hay dentro de tu alma. ¿Qué hay ahí dentro?

Para saber que hay dentro de ti, tienes que ver lo que sale de ti. Esta semana, haz este ejercicio: Escoge una hora y presta atención a lo que haces. Luego escoge una decision, una palabra o una acción especifica y pregúntate: ¿por qué lo hiciste? O ¿por qué dijiste eso?

Lo que hay dentro es lo que sale. Si no te gusta lo que hay dentro de ti… pídele a Dios que te cambie.

¿Qué sale de ti?

Normalmente, un alma puede estar llena de egoísmo, frustración, aburrimiento, ira, culpa, miedo, tristeza o celos. ¿Está tu alma llena de estas cosas?

PERO

Si una persona ha nacido de nuevo por la fe en Cristo Jesús, el alma de esa persona puede llenarse de amor, paz, gozo, bondad, paciencia, humildad, perseverancia, verdad, esperanza, dominio propio, creatividad y energía.

POR QUÉ

Porque ahora el Espíritu Santo ahora vive dentro de nosotros (Rom. 8: 9; I Cor. 6: 19-20). ¡El Espíritu Santo ahora vive dentro de nosotros!

Hay implicaciones significativas en esta realidad de que el Espíritu de Dios mismo vive dentro de ti. El Espíritu Santo no está dormido. Él habita dentro de ti para transformarte de adentro hacia afuera para que pienses, hables y actúes como Jesús.

La madurez espiritual es la transformación del creyente a la imagen de Cristo.

‘Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.’

2 Corintios 3:17-18

¿Qué significa esto? Significa que nuestro ADN espiritual está en proceso de ser sobrescrito. Nuestra naturaleza esencial está siendo alterada por el Espíritu Santo, y estos cambios internos siempre producen una expresión externa.

¿Cómo sucede esto? Cuando contemplamos la gloria del Señor, somos transformados. Contemplar es mirar algo, observar con determinación. En otras palabras, fijar tus ojos en Jesús te cambia a su imagen. Los seres humanos se convierten en lo que contemplamos.

Esfuérzate en contemplar la belleza de Cristo. Pasa tiempo con Cristo. Lee libros sobre Cristo. Escucha canciones sobre Cristo. Habla sobre Cristo. Enamórate de Cristo y te parecerás más a Cristo.

Haz una lista breve de cinco a siete atributos del carácter de Cristo. Puede ser su amor, misericordia, sabiduría, paz, santidad, consagración, honestidad… luego pregúntate si estás reflejando estas cosas en tu diario vivir. Si no, trata de reflejar una a la vez. 

Por ejemplo, misericordia… Busca ideas para mostrar misericordia a tus enemigos, a aquellos que son diferentes a ti, a los que te maltratan, a los que necesitan tu ayuda. Esta es la obra producida por tu fe.

La «obra producida por tu fe» es la manifestación exterior de la obra interior del Espíritu Santo en tu vida. Es la evidencia de que el Espíritu de Cristo vive dentro de ti.

Entonces, si tu afirmación de ser cristiano es de hecho una realidad, tu vida cristiana debería ser un retrato cada vez más preciso de Jesucristo. A medida que pasan los años, nuevos detalles y expresiones de Sus pensamientos y Sus acciones deberían abrirse camino en el lienzo de su vida.

¿Estás lleno de toda la plenitud de Dios (Efesios 3:19)? ¿Es tu actitud cada vez más parecida a la de Cristo, “quien, existiendo en la forma de Dios, no consideró la igualdad con Dios como algo para ser utilizado para su propio beneficio, sino que se despojó de sí mismo asumiendo la forma de un esclavo” (Fil. 2: 6-7)?

En mi caso, hay veces que sí y otras que no. Hay una brecha entre lo que Dios ha puesto en mi y lo que realmente sale. Yo sé que mi vida debe regirse por las Escrituras y no por los placeres del mundo, pero es más fácil decirlo que hacerlo.

Esta brecha se convierte en una tentación. La tentación de pretender que todo está bien. Fingo que no necesito ayuda. Me comparo con otros cristianos tibios y elimino la sensación de que el pecado puede ser mucho más peligroso de lo que es. Actúo como si está bien. No cambio nada. Me consuelo con garantías equivocadas de que mi comportamiento no tiene nada que ver con mi fe. 

Pero hay una alternativa.

Este verano fui de vacaciones. Un día salí a correr para mantenerme en forma y quemar algunas calorías. Normalmente escucho un podcast mientras corro. Uno de mis favoritos es el podcast The Bible Project.

Estaban en una serie sobre la compasión de Dios y algo que dijeron cautivó mi corazón. La compasión de Dios no es solo un sentimiento, es más profundo… Es como el amor de una madre que se preocupa por su hijo. 

La compasión ilustra la naturaleza protectora de Dios. Él siempre está dispuesto a ayudarnos si se lo pedimos (Isaías 49: 15-16).

Esto llegó en el momento adecuado, mientras luchaba con las tentaciones de pecar. Sentí que me estaban atacando, así que le pedí a Dios que me liberara. El Espíritu Santo comenzó a darme esperanza y fuerza para poner en práctica mi fe. Para que lo que está dentro de mi saliera.

Quizás estas atravesando un momento de dificultad, luchando contra los deseos que no agradan a Dios y necesitas fuerza para hacer lo correcto. Este es el momento de esforzarte y confiar en la compasión de Dios. Pídele que ponga en ti el deseo de hacer Su voluntad y el poder para hacerlo.

No hagamos de Jesús un aditivo en nuestras vidas.


Photo by Charles Deluvio via Unsplash.com

Based in the sermon Faith that Puts You to Work by Pastor Lloyd Stilley, LifeWay.

Autor: Mario J. Jiménez

Discípulo de Jesús y esposo de Katie. Me encanta el cafe, los libros, las películas y el Jazz. Pastor Hispano en HighPoint Orlando, escritor amateur y aprendiz del liderazgo. Intento exponer verdades profundas con claridad y sencillez.

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