Tu salud mental y tres respuestas normales a la pandemia

Este blog puede ser de ayuda para ti, o para alguien que amas, mientras cuidas tu salud mental en la pandemia.

No hay duda que la salud mental es crucial para una vida integral y sana. Por esa y muchas otras razones, creo que este blog es importante.

Mi pastor, Keith Tower, escribió este blog luego de dictar un seminario de salud mental de 2 horas para varias iglesias en Canadá, seguido de un seminario de salud mental para 1,600 estudiantes universitarios. Si prefieres leerlo en ingles, visita el sitio web de nuestra iglesia HighPoint haciendo clic aquí. Yo me tomé un poco de libertad al traducirlo.


Durante la mayor parte del gran confinamiento del año pasado, el estado de Florida ha estado abierto. Las escuelas y muchos restaurantes han estado operando con medidas de distanciamiento social, pero de manera presencial. Pero ese no ha sido el caso en otros lugares donde la pandemia de COVID-19 ha tenido un precio costoso en la salud mental y emocional de las personas. Los siguientes pensamientos pueden ser de ayuda para ti, o para alguien que amas, mientras cuidas tu salud mental en la pandemia.

Hay dos distinciones importantes que hacer respecto al tema de la salud mental en una pandemia versus la salud mental fuera de una pandemia.

En condiciones más comunes, podemos considerar que la salud mental y emocional tiene una respuesta anormal a las condiciones normales de la vida que abruman nuestra capacidad de lidiar con una situación.

En una pandemia, estamos viendo respuestas normales a condiciones de vida extremadamente anormales que abruman nuestra capacidad de lidiar con una situación.

En otras palabras, esta situación es tan extraordinaria que las respuestas normales y saludables que tenemos a estas condiciones en realidad están abrumando nuestra capacidad para lidiar con ella . No hay nada malo en nosotros. Hay algo mal en la situación. Y nuestra respuesta normal y adecuada a estos momentos excepcionales nos está causando angustia. Porque la situación no es normal. Entonces, si esta pandemia es difícil para ti, eso realmente te hace una persona normal.

Hay 3 desafíos anormales que esta pandemia está causando, debido a nuestras respuestas normales a las condiciones anormales:

  1. Aislamiento: Génesis 2:18 dice: «El Señor Dios dijo: ‘No es bueno que el hombre esté solo’». No fuimos creados para estar solos. Y Dios dijo que no es bueno estar solo. Lo que significa que la respuesta normal al estar solos es que no estemos bien. El aislamiento que muchos de nosotros sentimos durante la pandemia no es bueno para nuestras almas. Entonces, nuestra respuesta normal a la situación anormal de aislamiento es «no buena». No es pecado luchar contra el aislamiento. No es una señal de falta de fe. Afrontar el aislamiento es simplemente una realidad para la humanidad. Es por eso que una familia espiritual, un grupo de pequeño, un grupo de hermanos o algunos buenos amigos es tan importante incluso para los más introvertidos entre nosotros. Nos necesitamos unos a otros. Nos necesitamos unos a otros en persona y presencia física. Necesitamos relaciones. No es bueno que estemos solos. La respuesta normal a la condición anormal de aislamiento forzado es «no ser buena».
  2. Decepción: Proverbios 13:12 dice: «La esperanza frustrada aflige al corazón». El año 2020 fue un año de esperanzas frustradas. Tantas cosas que esperábamos se cancelaron o retrasaron. Los estudiantes se perdieron las graduaciones, las familias cancelaron las vacaciones, las parejas retrasaron las bodas. Ya sean grandes decepciones o pequeñas decepciones, cada persona se quedó con el sentimiento de «muerte por mil cortes». Y cuando la esperanza se aplaza o la decepción es constante, el corazón se enferma y aflige. Esta es una respuesta humana y normal que nuestro corazón se enferme cuando la decepción es constante y repetida. Porque la decepción constante y repetida es una condición anormal. Esto es especialmente cierto cuando la causa de las decepciones está fuera de nuestro control. Ninguno de nosotros podía hacer nada cuando la sociedad fue forzada a entrar en cuarentena. El problema era más grande que nosotros y no teníamos voz en lo que estaba sucediendo. Estábamos indefensos cuando las decepciones de nuestros hijos comenzaron a acumularse. Todos perdieron algo… muchas veces. Y esta esperanza frustrada enferma nuestro corazón. Por lo tanto, no estás siendo pequeño, mezquino, ingrato o débil, si la decepción te causó dolor. Tu respuesta, a este momento anormal, probablemente fue normal. Pero todavía duele.
  3. Incertidumbre: En Mateo 6:34, Jesús dijo: «…no se preocupen por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástenle a cada día sus propios problemas». Antes de COVID, muchos de nosotros teníamos una idea de lo que nos deparaba el futuro. Incluso si no conocíamos los detalles del futuro, al menos teníamos una sensación de optimismo o progreso. La pandemia creó una sensación de incertidumbre sobre el futuro. Las perspectivas laborales desaparecieron, las industrias se tambalearon, nos preocupamos por nuestra seguridad. Las cosas que damos por sentado sobre el mañana de repente nos causaron estrés e incertidumbre hoy. Y Jesús dijo que cuando llevemos las preocupaciones del futuro al presente, estaremos preocupados. Preocuparse por el futuro nos causa problemas hoy. Esa es la respuesta normal y saludable a tener un nivel anormal de incertidumbre sobre el futuro.

Cuando consideramos estos 3 desafíos que la pandemia ha creado, y cuando consideramos la respuesta normal que Dios dijo que tendríamos a estos desafíos, vemos que tiene sentido que nuestra salud mental y emocional esté sufriendo en este momento. Todos los desafíos, y nuestras respuestas normales a ellos, pueden abrumar nuestros sistemas habituales de enfrentar la vida. De hecho, si estás luchando en este momento eso te vuelve normal, porque esta situación NO ES NORMAL.

En la próxima publicación del blog, abordaré lo que podemos hacer para hacer frente a los desafíos de la pandemia.


Photo by Anthony Tran via Unsplash.com

Autor: Mario J. Jiménez

Discípulo, esposo y pastor hispano en HighPoint Church Orlando. Disfruto escribir con una taza de cafe al lado. También me gusta leer, correr y ver películas. Intento exponer verdades profundas con claridad y sencillez.

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