Mi cuñado es músico profesional y toca con una artista famosa aquí en EEUU. Hace unos años, mi esposa y yo fuimos a verlo tocar en un concierto. Cuando llegamos, mi cuñado nos dio unos brazaletes y dijo que lo siguieramos. Entramos por un pasillo detras del escenario y en poco tiempo estabamos en el lugar donde estaban los autobuses de la banda. Entramos y vimos como es la vida de un artista famoso, con todos los lujos. El autobus tenía camas, televisores y hasta cocina.
Esa fue una experiencia bonita e inolvidable pero hay un lugar más impresionante que el autobús de un artista famoso. No me refiero a un palacio o la bóveda de un banco. Me refiero al lugar donde Dios habita. ¿Te imaginas como sería la vida si pudieras tener acceso al trono de Dios 24 horas al día, los 7 días de la semana?
19 Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, 20 por un camino nuevo y vivo que Él inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, Su carne, 21 y puesto que tenemos un gran Sacerdote sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.
Hebreos 10:19-22 NBLA
La carta a los Hebreos es uno de los libros más interesantes del Nuevo Testamento. Por ejemplo, el autor de la carta es desconocido. Algunos dicen que fue Pablo o uno de sus compañeros de ministerio como Silas o Bernabé. Otros piensan que fue Apolos, por el estilo de la carta.
Es claro que la carta fue enviada a judíos cristianos que estaban bajo presión de abandonar la fe. Por eso, este pasaje es bellisimo, porque da razones para perseverar en la fe cristiana.
El autor nos llama hermanos (somos parte de la familia de Dios). Por naturaleza, no somos hijos de Dios. Necesitamos convertirnos en sus hijos… De hecho, por naturaleza, somos hijos de ira, no hijos de Dios (Efesios 2-3).
Pero gracias a Dios por su adopción, más que un cambio de naturaleza, es un cambio de estatus. El don de ser hijos de Dios llega a ser nuestro cuando nacemos de nuevo.
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Nuestra salvación es comunal (compartida con los demás). Es como un banquete, una comida que compartimos con otros. Invitamos a los demás a sentarse en la mesa y disfrutamos la comida juntos.
La cultura americana es muy individualista y si nos descuidamos, terminamos pensando de esa manera —primero yo y mis deseos, por encima de los valores de mi familia y mis responsabilidades.
Por eso, muchas personas hoy creen que pueden crecer en su relación con Dios sin la necesidad de otros hermanos. Tienen una religión personal y privada, y piensan que la iglesia es opcional. Dicen, yo soy: «ESPIRITUAL, pero no soy RELIGIOSO porque Jesús es relación y no religión.»
Muchos han tenido malas experiencias en la iglesia… se han desilusionado y no quieren congregarse… pero aunque tengas mala experiencia en un restaurante no dejas de comer fuera de casa, sino que buscas otro restaurante.
Si quieres crecer en tu y conocer más a Cristo, entonces necesitas estar involucrado o involucrada en una comunidad de fe, con relaciones fuertes de amor.
Yo necesito la ayuda de Dios y de otros hermanos para mantenerme firme en la profesión de mi fe. Sin la ayuda del Señor o mis hermanos, dejaría que mi fe se apague y lo mismo pasaría contigo. Somos como carbones que se apagan cuando se alejan del fuego. Necesitamos el apoyo de una comunidad para que nuestra fe crezca fuerte y solida.
La única via de acceso a Dios es a través de Jesús y su sacrificio. ¡Pero recuerda que la iglesia es el cuerpo de Cristo!
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Original photo from Matthew Feeny via Unsplash.com

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