A la espera del milagro.

Me senté en mi escritorio, le comente a mi compañero el desastre en el que me encontraba, le mencione mi disposición a tirar la toalla y lo culpable que me sentía por mi error, a lo que el asintió pero no me dejo terminar, sino que me aclaro que mi acción no había sido tan mala como suponía pues es normal “tocar la puerta” si uno quiere que le abran. Ahora, que esa no sea la puerta correcta es otra cuestión.

El problema, si puede llamarse problema, radica en descubrir cuando debes “tocar” y cuando no debes hacerlo. Cuando debes esperar a que se te abra, y cuando debes empujar la puerta. Es un gran dilema pero vale la pena intentarlo, pues mientras sigues tocando puertas, puedes esperar el milagro de encontrar la puerta correcta o que ella se abra frente a ti.

Autor: Mario J. Jiménez

Discípulo de Jesús y esposo de Katie. Me encanta el cafe, los libros, las películas y el Jazz. En mi trabajo soy ministro de campus, también escritor amateur y aprendiz del liderazgo. Intento exponer verdades profundas con claridad y sencillez.

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