Perdido en Cristo 

A veces me encuentro con amigos en la calle, amigos que no veía desde hace meses. Me saludan y siempre viene la famosa frase: “muchacho, tu ‘ta perdío”. Obviamente prefiero sonreír y cambiar el tema porque muchos no lo saben, quizás ni se lo imaginan y aquellos que tal vez tengan una pista ya la perdieron de vista y no entienden que mientras más me pierdo en Cristo, más me encuentro conmigo mismo. 
 Las modas pasan, las “relaciones” pasan, los contactos se pierden y al final la vida sigue, te encuentras en un sofá sentado contigo mismo haciéndote preguntas cuyas respuestas ya sabes, es ahí donde te das cuenta del valor de lo simple, de la grandeza oculta en tu interior. Cuando puedes mirarte en el espejo y sonreírte diciendote a ti mismo en silencio: “tranquilo, yo te amo”. ¡Te juro que no hay nada como estar en paz con uno mismo! 

Autor: Mario J. Jiménez

Discípulo de Jesús y esposo de Katie. Me encanta el cafe, los libros, las películas y el Jazz. En mi trabajo soy ministro de campus, también escritor amateur y aprendiz del liderazgo. Intento exponer verdades profundas con claridad y sencillez.

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