Cuál es el evangelio

Seguramente ya sabes que la palabra Evangelio significa “buena nueva” o “buena noticia”. Ahora, ¿conoces cuál es esa buena noticia?

Hay verdades fundamentales en el evangelio y la más fundamental de todas es la definición del evangelio. Aunque este puede ser un punto doctrinal, me atreveré a usar las palabras de Rice Broocks porque es la que mejor expone todo lo que Dios hizo y hace por nosotros.

Seguramente ya sabes que la palabra Evangelio significa “buena nueva” o “buena noticia”. Ahora, ¿conoces cuál es esa buena noticia?

Hay verdades fundamentales en el evangelio y la más fundamental de todas es la definición del evangelio. Aunque este puede ser un punto doctrinal, me atreveré a usar las palabras de Rice Broocks publicadas en su libro Dios no está muerto, porque es la que mejor expone todo lo que Dios hizo y hace por nosotros.

“El evangelio es la buena noticia de que Dios se hizo hombre en la persona de Jesús. Él vivió la vida que nosotros debimos vivir, sufrió la muerte que nosotros debíamos sufrir, tres días después resucitó de los muertos, probando que él es el Hijo de Dios y ofrece el regalo de la salvación a cualquiera que se arrepienta y crea.”

Ampliemos esta definición:

 

Dios se hizo hombre en la persona de Jesús. 

La Biblia enseña que Dios bajó al mundo tomando forma humana. Todas las demás religiones llaman al hombre a ascender y hacer un camino hacia Dios. El cristianismo explica que Dios bajó hacia nosotros y que Jesús es el camino.

Algunas razones por la que sabemos que Jesuscristo es Dios son:

  • Su nacimiento de una virgen fue anunciado por un ángel.  Lucas 1:30-33
  • Jesús mismo lo dijo muchas veces. En la cultura hebrea nadie se atrevería a hacerlo, al menos que quisiera morir.
  • Los apóstoles usaron las profecías para confirmarlo.
  • Las obras que Jesús hizo confirmaron que no era simplemente un hombre con poderes sobrenaturales sino el mismísimo Hijo de Dios.

 

Él vivió la vida que debíamos vivir. 

Jesús no fue un hombre extraordinario, él fue perfecto. Tenía que serlo para poder ofrecer su vida como sacrificio. Hebreos dice que soportó toda las tentaciones y no pecó ni con el pensamiento. Aún cuando estuvo a punto de morir no cedió ante la tentación de librarse a sí mismo de la muerte sino que se sometió a la voluntad de Dios. Si alguien ha vivido una vida agradable a Dios, ha sido Dios mismo en Jesucristo. Tanto así que en varias ocasiones se escuchó una voz del cielo, como un trueno, diciendo: tú eres mi hijo amado en quien tengo complacencia o agrado.

Nadie puede ni podrá señalar una falta en Jesús. Si así fuera, su sacrificio por nosotros no tendría sentido porque estaría muriendo por su propio pecado. Pero como él fue perfecto y ofreció su vida por nosotros como sustituto, nuestros pecados fueron perdonados en la cruz.

Jesús fue completamente obediente a Dios en sus palabras y sus obras, demostró autoridad sobre el mal y el pecado, las enfermedades y el diablo, cumplió la ley, mostró compasión y misericordia, desafío la hipocresía religiosa, llamó a los pecadores al arrepentimiento y se sometió completamente a Dios.

Lo mejor de todo esto es que por medio de la fe y la presencia del Espíritu Santo, nuestras vidas están unidas a la suya y son transformadas a su imagen diariamente. Tenemos paz con Dios, porque sabemos que Él nos ve a la luz de la vida de Jesus.

 

Sufrió la muerte que debimos sufrir. 

La idea de morir por la culpa de alguien más es ilógica. El islam rechaza este concepto y establece que cada persona debe ser juzgada por sus propias acciones. La mayoría de las religiones dicen que nuestro destino eterno depende de nuestras buenas o malas obras en la vida conforme a un código moral o algunas enseñanzas. Lamentablemente todas estas ideas son tontas cuando se comparan con los estándares de Dios. El apóstol Pablo dijo que todos caímos de la gloria de Dios (Rom 3:23).

Si alguien comete un crimen contra otro ser humano todos quisiéramos que pague por ese crimen. ¿Cómo podríamos pagar por nuestros crímenes de rebelión contra Dios? Exacto, con la muerte. Él nos dio la vida y también la puede quitar. La muerte, en este caso, es un castigo justo porque ninguno de nosotros es digno de estar en la presencia de Dios. Solo asi entendemos correctamente el sacrifico de Jesús. Todos merecíamos castigo pero la vida perfecta de Jesús pagó la incalculable deuda que teníamos con Dios. Por la fe en Jesús recibimos el perdón de nuestros pecados y el poder para vivir una nueva vida. Es lo que se conoce como GRACIA.

Pablo lo explica así en el libro de Romanos:

Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados. Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre. Ese sacrificio muestra que Dios actuó con justicia cuando se contuvo y no castigó a los que pecaron en el pasado, porque miraba hacia el futuro y de ese modo los incluiría en lo que llevaría a cabo en el tiempo presente. Dios hizo todo eso para demostrar su justicia, porque él mismo es justo e imparcial, y declara a los pecadores justos a sus ojos cuando ellos creen en Jesús.

Jesús vino en una misión de rescate divina. Él vino para líbrarnos de la muerte eterna y del control del pecado. Debemos entender que no había otro método que su sacrificio sino que él tomará nuestro lugar en la cruz. Si lo hubiera, Jesus no hubiese muerto de esa manera.

La crucifixión de Jesús es innegable.

Jesús desarmó los poderes de las tinieblas. 

Satanas pensó que matando a Jesus estaría ganando la guerra pero simplemente ayudó a su propia derrota porque Jesús resucitó. Además, esa muerte pagó por nuestros pecados y destruyó la muerte.

Otra vez citaré a Pablo en Colosenses

Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y porque aún no les habían quitado la naturaleza pecaminosa. Entonces Dios les dio vida con Cristo al perdonar todos nuestros pecados. Él anuló el acta con los cargos que había contra nosotros y la eliminó clavándola en la cruz. De esa manera, desarmó a los gobernantes y a las autoridades espirituales. Los avergonzó públicamente con su victoria sobre ellos en la cruz.

Gracias a Jesús tenemos autoridad sobre los poderes espirituales del  maligno, podemos romper ataduras sobre nuestras vidas y la de otras personas, o incluso ciudades y naciones enteras.

Otro punto importante es que Nos liberó del miedo a la muerte

Leamos Hebreos:

Debido a que los hijos de Dios son seres humanos —hechos de carne y sangre— el Hijo también se hizo de carne y sangre. Pues solo como ser humano podía morir y solo mediante la muerte podía quebrantar el poder del diablo, quien tenía el poder sobre la muerte. Únicamente de esa manera el Hijo podía libertar a todos los que vivían esclavizados por temor a la muerte.

Todo el mundo muere. Esta es una verdad que atemoriza a mucha gente. Sin embargo, Jesús demostró que la muerte será vencida por todos los que creen. Él dijo: el que cree en mí, aunque muera, vivirá. Yo soy la resurrección y la vida.

 

Tres días después resucitó probando que él es el hijo de Dios

La resurrección de Jesús es la piedra angular del evangelio. Si Jesús no resucitó, toda nuestra fe es irreal y estupida. La resurrección es la evidencia de que Jesus era hijo de Dios y todo lo que él dijo era y es verdad.

Jesús hizo muchos milagros para que la gente creyera que él es el hijo de Dios pero el mensaje principal de los apóstoles era que Jesus resucitó. Esta verdad trastornó el mundo antiguo y puede hacer lo mismo hoy.

La razón que impulsó a los apóstoles a arriesgar sus vidas fue que tocaron a Jesús resucitado.

Aún los ateos más eminentes reconocen que no pueden negar la resurrección. Esto es mucho decir pero no tienen opción. Existe evidencia histórica que apoya lo que fue narrado en los evangelios y el libro de los hechos.

La resurrección de Jesús es irrefutable. No fue una alucinación en conjunto, el cuerpo de Jesús no fue robado, tampoco pueden decir que él se desmayó y despertó, quitó la piedra y salió caminando. El hecho de que primero se apareciera a mujeres y que los discípulos tomaran su testimonio como válido, es otra evidencia porque en ese tiempo las mujeres no eran reconocidas ni sus palabras tampoco. El mismo Jesús se apareció físicamente y muchas otras veces a sus discípulos, comió con ellos, habló con ellos, los fortaleció. Además, Jesús mismo anunció su muerte y resurrección.

El cristianismo creció porque los apóstoles predicaron que Jesús era el Cristo anunciado por los profetas. La resurrección de Jesús lo coloca muy lejos de cualquier otro líder religioso o profeta, porque nadie había vencido la muerte antes ni lo ha hecho otra vez.

 

Ofrece el regalo de la vida eterna a cualquiera que se arrepienta y crea. 

Es curioso ver cómo la gente desprecia la salvación por medio de Jesús. Yo creo que la razón principal es que no conocen la situación de su alma o no han entendido el evangelio. Es decir, como no conocen la mala noticia tampoco valoran la buena. Sin embargo, es más curioso notar que hay gente que se llaman a sí mismos “ateos” o no religiosos y en realidad pertenecen a una religión. Ellos creen en aliens, creen en dioses egipcios y otros mitos modernos. Otros creen en la evolución aunque ni siquiera la entienden ni tienen evidencia lógica de ella. Simplemente no quieren aceptar el evangelio porque han sido engañados o vieron a un Cristiano fallar, pero más que todo porque el evangelio los ofende. El evangelio nos hace ver tan miserable e incapaces al mismo tiempo. Nos quita toda posibilidad de agradar a Dios por nuestro propio esfuerzo que sencillamente es tan bueno que puede ser malo o tan bueno que no puede ser cierto.

Jesús ofrece el regalo que él pagó con su sangre. Es gratis para nosotros pero costó su vida. Cualquiera que reconozca que no puede hacer nada para agradar a Dios sino que es tan malo que necesita cambiar, califica para ser salvo.

 

Autor: Mario J. Jiménez

Discípulo de Jesús y esposo de Katie. Me encanta el cafe, los libros, las películas y el Jazz. En mi trabajo soy ministro de campus, también escritor amateur y aprendiz del liderazgo. Intento exponer verdades profundas con claridad y sencillez.

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