La soledad multitudinaria

Está semana he tenido muchísimas conversaciones con viejos amigos y compañeros del ministerio. He notado los beneficios de compartir mi tiempo y espacio con personas que tienen intereses similares a los míos. Pero estoy seguro que esta no es la experiencia de la mayoría. Muchos líderes (de todas las edades) sienten que están solos y que no pertenecen a ningún grupo.

¿Has escuchado el término “crowed loneliness” (Soledad multitudinaria)? Esto se refiere al fenómeno moderno donde alguien puede estar rodeado por una multitud y al mismo tiempo sentirse solo. Millones de personas experimentan este fenómeno diariamente porque la soledad se ha convertido en una epidemia. La gente está hambrienta de relaciones profundas y sinceras, el tipo de relaciones que encuentras en una verdadera comunidad. No me sorprende que algunos de nosotros busquemos amigos y validación en las redes sociales.

La verdadera raíz de la soledad es muy profunda. Es cierto que ahora hay más familias rotas y más tecnología que pueda alejarnos de interactuar con otros seres humanos en persona. Pero la Biblia nos dice que Caín fundó la primera ciudad del mundo después de asesinar a su hermano y ser expulsado de la presencia de Dios. Es decir, Caín quiso reemplazar con otros seres humanos la amistad que había perdido. Eso significa que nuestros mejores intentos para vencer la soledad están condenados al fracaso por dos razones:

1. La necesidad espiritual más profunda en el corazón no puede ser satisfecha sin una amistad profunda con Dios a través de Su hijo Jesucristo. Cuando intentas llenar el lugar que le corresponde a tu amistad con Dios usando tu relación con otro ser humano el resultado será frustrante, decepcionante y doloroso. No lo hagas.

2. Todos hemos “asesinado” una o varias relaciones. Quizá porque no sabemos perdonar, o porque hemos sido impacientes, por ser groseros, controladores, súper exigentes, etc. Todos hemos sido ofensores y ofendidos alguna vez, por eso ninguna relación puede sobrevivir si no está protegida por los límites de los principios bíblicos. Permíteme compartirte uno de ellos.

El poder de una familia espiritual

Los seguidores de Jesucristo tenemos la oportunidad de disfrutar el nivel más profundo y significativo que es posible para una comunidad humana auténtica aquí en la tierra. Jesucristo prometió edificar una iglesia capaz de romper el poder tenebroso que mantiene a la gente atados al pecado y la muerte, alejándolos de una relación profunda con Dios y otros seres humanos. Cuando una persona es liberada de sus cadenas puede experimentar el gozo de una relación correcta y fructífera con Dios y con otros seres humanos.

El poder de una familia espiritual está ilustrado en el libro de Zacarías 11:4-17. Aquí vemos que Israel y Judá son como rebaños de ovejas al borde de la destrucción pero todavía son protegidas por dos cayados (bastones) llamados “Favor” y “Unión”. El favor o la gracia es el poder y provisión que Dios da a Su pueblo por medio de Su pacto o Sus promesas. La unión es la unidad, la hermandad del pueblo. Una familia espiritual que mantiene el favor divino y la unidad crecerá y permanecerá contra los ataques del enemigo. Si un grupo de creyentes entiende que Dios los ha llamado a ser una familia, recibirán la responsabilidad de apoyar y proteger a otros miembros de la familia.

Los primeros discípulos de Jesús experimentaron un milagro sin precedentes. Ellos habían pasado toda la noche tratando de pescar pero no capturaron nada. El Señor Jesús les dijo que lo intentaran otra vez y esta vez, los peces eran tantos que las redes se rompían. Esto es algo simbólico, pues así como las redes no resistían el peso de los peces, el carácter y las relaciones interpersonales de los discípulos necesitaban fortalecerse. Tres años después sucedió un milagro similar pero esta vez la red no se rompió. ¿Qué cambió? Los discípulos de Jesús desarrollaron la fuerza de carácter y relaciones necesaria para aguantar el éxito.

Salmos 68:6 dice Dios ubica a los solitarios en familias…

No importa cuan solitaria sea una persona, Dios ha prometido y provisto satisfacer sus necesidades de relaciones profundas y significativas por medio de una familia espiritual. Todos somos distintos en esta familia, pero todos tenemos un mismo Padre espiritual. Aunque esta familia espiritual nunca suplantará la familia natural de una persona, todos podemos encontrar estabilidad, sanidad y motivación en ella.

Líder, si quieres llegar rápido a un lugar, anda solo. Si quieres llegar lejos, busca compañía. Busca y desarrolla vínculos con tu familia espiritual. Tu futuro puede depender de esto.

Autor: Mario J. Jiménez

Discípulo de Jesús y esposo de Katie. Me encanta el cafe, los libros, las películas y el Jazz. Pastor Hispano en HighPoint Orlando, escritor amateur y aprendiz del liderazgo. Intento exponer verdades profundas con claridad y sencillez.

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