Mi “programa de actualización” para eliminar el machismo de mi alma

Imagen cortesía de blogs.scientificamerican.com

El cerebro humano es como una súper computadora. Es capaz de procesar y almacenar información desde nuestra concepción. Los billones de neuronas que conforman nuestro cerebro se entrelazan y responden a estímulos eléctricos, ayudando a nuestro cuerpo a funcionar correctamente.

El cerebro se desarrolla con el tiempo. Las costumbres e ideas que aprendemos se convierten en nuestra bases de datos. La repetición de esta información es asimilada e integrada en nuestro “sistema operativo”. ¿Qué pasa cuando está información es corrupta? Te doy una pista: pasa lo mismo que cuando un virus informático ingresa a tu computadora. El sistema comienza a fallar.

El virus del machismo es súper antiguo. Su forma ha mutado con los años pero su forma de operar y las consecuencias que lo acompañan siguen siendo las mismas. En Latinoamérica hablamos del “hombre macho masculino” para referirnos a individuo que actúa de forma orgullosa y galán, pero a veces también violenta e irresponsablemente. Él es incapaz de ser fiel a su esposa, si es que algún día se casa, porque prefiere dar riendas sueltas a sus apetitos sexuales. Estas y muchas otras acciones son rasgos de un comportamiento infantil; son realmente ridículas e inmaduras.

Las consecuencias de estas acciones son catastróficas. El nivel de violencia intrafamiliar en República Dominicana es alarmante. Las cifras de mujeres maltratadas física y verbalmente son desconocidas, porque nuestra sociedad está acostumbrada a estos “machos”. Lo que sí sabemos es el número de mujeres y niños asesinados por hombres afectados por este virus. Un artículo publicado en el periódico El Día menciona que en 13 años han ocurrido más de 1,200 feminicidios en nuestro país.

Este problema es es complejo y milenario. Es difícil encontrar una familia dominicana que no sepa a lo que me refiero. Yo no pretendo ser un experto en el tema, pero reconozco patrones machistas en mi conducta y en otros parientes míos. Por eso, este año 2019 seguiré el consejo del Dr. Stephen Mansfield.

Así como los sistemas operativos de las computadoras necesitan un “update” periódicamente, yo también voy a diseñar mi propio programa de actualización para mi cerebro. Voy a asegurarme de que mi versión de la masculinidad sea verdadera y pura, agradable a mi Creador. No voy a permitir que sea una mera imitación sino que cumpla con los requisitos y propósitos que Dios me dio.

Primero, voy a alimentar mi alma con una visión masculina basada en los principios divinos.

Segundo, voy a cultivar una relación más cercana con mi Señor Jesucristo.

Tercero, voy a desarrollar una devoción interna hacia las verdaderas virtudes varoniles.

Cuarto, voy a mantenerme inspirado a vivir como un hombre varonil. Aquí cómo: leyendo, viendo, memorizando y aplicando libros, poemas, películas, lecciones que me harán un hombre excepcional.

Finalmente, voy a formar una coalición estratégica con amigos que compartan esta visión de verdadera masculinidad, recibiendo y dando mentoría a otros hombres.

Si te interesa actualizar tu sistema, acompáñame. ¡Vamos!

#GreatManChallenge

Autor: Mario J. Jiménez

Discípulo de Jesús y esposo de Katie. Me encanta el cafe, los libros, las películas y el Jazz. Pastor Hispano en HighPoint Orlando, escritor amateur y aprendiz del liderazgo. Intento exponer verdades profundas con claridad y sencillez.

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