Cuando las respuestas de Dios duelen

¿Qué hacemos cuándo no entendemos a Dios y sus respuestas nos lastiman, cuando lo que Dios hace no es lo que pensamos?

Yo siempre trato de ver películas en inglés con subtítulos en español, para mejorar mi entendimiento del inglés. Pero a veces sucede que los subtítulos y el audio están fuera de sincronización. Es decir, las palabras en la pantalla no aparecen al mismo tiempo que el audio. Eso es frustrante, porque destruye toda la experiencia de disfrutar una buena película. ¿Alguna vez has experimentado una contradicción? 

Es posible que esta semana las cosas hayan empeorado para ti… Es posible que tus ahorros se estén acabando, pero Dios dijo qué el proveerá; es posible que tu salud física, emocional o mental sea más vulnerable que antes, pero estás tratando de mantener tu fe porque Dios dijo que él te ama y que no te dejará ni te desamparará. Es posible que muchos se pregunten si este virus es un castigo de Dios. Nos preguntamos si Dios nos ama, porque permite que suframos. ¿Será que Dios se olvidó de nosotros? ¿Qué hacemos cuando la realidad y las promesas de Dios están fuera de sincronización?

Leyendo el libro del profeta Habacuc, noté que su corazón no estaba conforme después de escuchar la primera respuesta de Dios. De hecho, Habacuc cuestiona los métodos del Señor, pues no logra entender lo que Dios está haciendo ni por qué. Él se refiere a Dios cuatro veces con diferentes nombres: Dios eterno, Mi santo, Dios Justo, Mi roca. Es como si Habacuc estuviera revisando un catalogo de los atributos de Dios y su carácter. Él está tratando de entender su respuesta.

¿Cómo es posible que un Dios Santo use a los malvados Babilónicos para castigar a su pueblo? ¿Realmente Dios sabe lo que está haciendo?

Habacuc escribe que los ojos de Dios son tan puros que no pueden ver el mal e ignorarlo. Él no esta ciego, Él lo ve todo. Dios es puro y no tolera la maldad. Él no se deleita en el abuso, en la crueldad, en la injusticia, en la soberbia ni en el sufrimiento. Por eso Habacuc está confundido, porque los métodos que Dios usará para castigar a Judá no corresponden al carácter bondadoso de Dios. Son métodos que causaran mucho dolor.

Tal vez preguntas si Dios está viendo tu angustia y tu pena. La respuesta es afirmativa. ¡Claro que sí! Dios no cambia su carácter de acuerdo a las circunstancias. 

Pero entonces, ¿qué hacemos cuándo no entendemos a Dios y sus respuestas nos lastiman, cuando lo que Dios hace no es lo que pensamos? Esto fue lo que hizo el profeta Habacuc…

Me mantendré alerta, me apostaré en los terraplenes; estaré pendiente de lo que me diga, de su respuesta a mi reclamo.

Habacuc 2:1 (NVI)

Habacuc asumió que habían aspectos de Dios que él no conocía. Humildemente reconoció que no entendía lo que estaba pasando, no podía comprender lo que Dios estaba haciendo. Se dio cuenta que necesitaba estar pendiente, mantenerse alerta, esperar a ver lo que Dios responderá a sus preguntas. En lo más profundo de su ser, Él sabe que Dios juzgará el mal. Él sabe que Dios hará algo. Él sabe que esta aparente contradicción divina no es posible. 

Él tomó una actitud de un estudiante cuando esta confundido y espera que su maestro le explique la ecuación. En estos días muchos estudiantes están tomando clases en línea. A veces no pueden entender la clase nueva que el profesor que está enseñando virtualmente. Una maestra que conozco estuvo tratando de explicar una ecuación, pero lo que ella escribía en la pizarra, los estudiantes lo leían al revés. En momentos así, los estudiantes tienen dos opciones:

(1) Quejarse y decir que la maestra no sabe explicar su clase.

(2) Confiar en la maestra y hacer lo posible para entenderla, quizás colocar la computadora frente a un espejo o algo así. Seguir intentando aprender, seguir estudiando.

Cuando la incredulidad me visita, cuando la duda me amarra, cuando parece que Dios cambió de parecer y ya no me ama, cuando no puedo reconciliar sus métodos con su carácter, recuerdo lo siguiente. EL PROBLEMA NO ES QUE DIOS ES INCONSISTENTE. El problema es que yo no entiendo lo que Él está haciendo.

Si tienes dudas y preguntas, recuerda que está bien hacerle preguntas difíciles a Dios. Pero si las respuestas de Dios te duelen y confunden, te entiendo perfectamente. Después de todo, ¿quién puede entender los métodos y el carácter de Dios por completo?

Eventualmente Habacuc recibió una respuesta a todas sus preguntas. En el próximo post escribiré sobre eso. Mientras tanto, oro por ti, para que el Señor te bendiga y te guarde, que haga resplandecer Su rostro sobre ti y te sonría.


Special thanks for the photo to Sidney Sims, Unsplash

Autor: Mario J. Jiménez

Discípulo de Jesús y esposo de Katie. Me encanta el cafe, los libros, las películas y el Jazz. En mi trabajo soy ministro de campus, también escritor amateur y aprendiz del liderazgo. Intento exponer verdades profundas con claridad y sencillez.

4 comentarios en “Cuando las respuestas de Dios duelen”

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