Conferencia Una Vida Balanceada

Si a menudo te sientes agotado, cansado, frustrado o sin energía; si el estrés de tu trabajo o estudios paraliza tus relaciones familiares y sociales; si te cuesta dormir, descansar, meditar y estar en paz, esta conferencia es para ti.

Mi objetivo será ayudarte a encontrar la clave de una vida balanceada. Para lograr este balance necesitamos:

  • Identificar los múltiples roles que jugamos en la vida y
  • Comprender cómo se deben administrar nuestros recursos (tiempo, dinero y energía)

¡Acompáñame, será una noche fantástica!

El montaje

Debo admitir que yo también pensé lo mismo. Mi mente no podía creer lo que veía en el video. Las acciones de los agentes no son una sorpresa para nadie, pero hasta ahora no teníamos evidencia. Cuando el video se hizo viral, admito que también pensé lo mismo. 

Dios creó y puso orden en el mundo con la idea de gobernar la tierra junto al hombre. Este acontecimiento es el epicentro de nuestra existencia. Pero es obvio que preferimos gobernar por nuestra cuenta y torcer cosas tan fundamentales como la justicia y el derecho. Queremos hacer lo que nos da la gana, olvidando que nuestras acciones tienen consecuencias y que Dios nos juzgará sin aceptar sobornos. 

Tengo varios días pensando en eso. Si nuestro propósito como seres humanos es gobernar la tierra y Dios nos invita a hacerlo junto a Él, sería una idiotez rechazar esta oferta. Sin embargo, esto es lo que hacemos todos los días. Escogemos vivir guiados por nuestra propia sabiduría, pretendiendo ser sabios en nuestra propia opinión, dejándonos gobernar por las cosas que creamos.

Súmale a esto la cantidad de ideas vacías, malignas y demoniacas que rondan el mundo. Si Eva fue engañada por la serpiente, nosotros tenemos que luchar contra un dragón. 

Lo peor es que a veces nuestras palabras y predicaciones también son huecas. Te confieso que estoy orando para saber cómo servir mejor a la sociedad donde vivo, porque la mayoría de veces estoy sirviéndome de ella. Si el evangelio es la buena noticia de que Dios se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros para darnos vida, mi vida tiene que impactar a la sociedad donde viva. 

Predicar la palabra es la tarea más importante para la iglesia. Eso fue lo principal que hizo Jesús. Pero Él también sanaba enfermos, alimentaba multitudes, juzgaba la injusticia, manifestaba la santidad y la gloria de Dios. Espero realmente ser parte de su cuerpo e involucrarme más en la misión de traer su reino a este mundo. Eso es lo que significa gobernar la tierra para la gloria de Dios: expresar el amor y la santidad y la justicia del Señor. 

Hay muchísimos problemas en mi comunidad. La delincuencia fruto del desempleo, el desempleo fruto de la desigualdad y falta de oportunidades, esta desigualdad fruto de la falta de educación, la falta de educación fruto de la injusticia y la corrupción. Quizás no pueda resolver todos estos problemas, pero te aseguro que no temo ensuciarme las manos y mi reputación. Más que protestar y denunciar lo que está mal, necesitamos atacar el problema principal: el pecado. 

El pecado es la manifestación de nuestra insatisfacción con Dios. Si no estamos satisfechos es porque realmente no le conocemos. Algunos queremos su amor y gloria pero sin su justicia y santidad. A veces es lo contrario. No se cuál prefieres tú, pero te pido que exploremos la idea de lo que significa gobernar la tierra mientras caminamos, aprendemos, servimos y amamos a Dios. Esto no es un montaje.

Desplome emocional

Casi todo el mundo ha experimentado un evento de dolor o tragedia, pero cada persona trata de sanar o recuperarse del sufrimiento de manera distinta.

Una tarde cualquiera quise ir a correr, pero mi esposa me dijo que considerara su esfuerzo y estuviera a tiempo para la cena. Fue un momento de prueba. Tenia la opción de no hacer caso a su reclamo y correr por una hora, o caminar por 15 minutos y estar presente para comer junto a toda la familia. Escogí la segunda opción.


Cuando estaba caminando esa tarde, escuchaba The Great Man Podcast de Stephen Mansfield. El episodio era sobre Dios y la masculinidad (God and Manhood). Mansfield es un autor y conferencista famoso, con una pasión intensa para formar y desafiar hombres. En este episodio él dijo: ‘Quisiera que consideres lo siguiente. Si hay un Dios y si Él te creó, entonces Él te creó como un hombre. Por supuesto, todos sufrimos heridas y deformidades que perforan el alma y el corazón, evitando que nos convirtamos en los hombres que debemos ser.  Pero, nuevamente, si hay un Dios y si Él te hizo, entonces Él desea que cumplas tu destino de convertirte en un gran hombre. La buena noticia es que Dios puede restaurarte y rehacerte de acuerdo al plan que fuiste creado para ser. Pídele a Dios que ejerza Su poder en tu vida y te ayude a ser el hombre que debes ser.’


Yo creo que Dios me creó. También estoy consciente de las heridas en mi alma, aunque no se cuantas son. Este verano he sufrido descalabros emocionales, consecuencias de eventos que han tocado viejas cicatrices que no estaban totalmente sanas. Creí que las había superado, otras ni siquiera sabía que las tenía, pero estas laceraciones crearon traumas que programaron mi cerebro para hacerle frente a situaciones similares encerrándome en mis pensamientos. Este es un fenómeno trágico pero universal.


Casi todo el mundo ha experimentado un evento de dolor o tragedia, pero cada persona trata de sanar o recuperarse del sufrimiento de manera distinta. Quizás hay algunos que logran seguir adelante sin efectos colaterales, mas este no es el caso de la mayoría. Casi todo el mundo está viviendo con cicatrices que no han sanado completamente.


Leía el otro día sobre un profesor que fue apresado porque intento abusar sexualmente de su hijastra. Las autoridades descubrieron que era un adicto a la pornografía y lo enviaron a un lugar de rehabilitación. El profesor comenzó a sufrir dolores de cabeza. Luego de una resonancia magnética, encontraron que tenía un tumor cerebral. Después de remover eso, la adicción y el dolor de cabeza desaparecieron. Pero lamentablemente volvieron cuando el hombre recayó en viejos hábitos.


No pude evitar pensar en eso. Hasta qué profundidad nuestras acciones pueden afectar nuestro cerebro, también nuestra vida. La mayoría de veces estamos actuando en piloto automático, porque es la manera en que el cerebro ahorra energía. Mientras más repetimos una acción, más fácil será repetirla la próxima vez. Si esta acción es tóxica o dañina, entonces nuestro cuerpo entero sufrirá las consecuencias. Ese es el problema con las adicciones.


Escuché algo super interesante en una charla el otro día. El pastor hablaba sobre la conexión entre las acciones, los pensamientos y las emociones. Él decía que cada persona puede controlar dos de estas tres cosas. Podemos controlar lo que hacemos, también lo que pensamos, pero no controlamos lo que sentimos. Es difícil tener emociones sanas cuando tus pensamientos y tus acciones están dañados, porque tu personalidad quiere mantenerse integrada. Si una persona piensa que es un fracaso, actuará y se sentirá como un fracaso. La clave para cambiar las emociones y la manera en que nos sentimos, es cambiando lo que hacemos y pensamos. Por eso el apóstol Pablo le pidió a los cristianos en Roma que “ofrecieran sus cuerpos como sacrificios vivos… y renovaran su manera de pensar”.


Últimamente me doy cuenta lo importante que es aprender a pensar correctamente. La palabra de Dios juega un papel muy importante en esto, pero también la enseñanza y la amistad de otras personas que piensan bien. La mayoría de veces nuestras acciones obedecen nuestros pensamientos. Si pensamos y actuamos bien, entonces nos sentiremos bien. Esa es la clave para la transformación integral de una persona, para la restauración completa de nuestro ser. 


No basta con aprender la doctrina bíblica y ser ‘discipulado’ en nuestro espíritu. Si no aprendemos a cambiar nuestra manera de pensar y actuar, tendremos que sobreponernos a muchas turbulencias. Necesitamos un discipulado integral.


En estos días donde he descubierto traumas emocionales en mi alma, estoy agradecido por la claridad y el poder que tiene la Verdad de Dios expresa en Su palabra. Pero aún más por la ayuda de mi familia y amigos, especialmente mi esposa, pues ellos han resistido y lidiado con mis desplomes emocionales. Aunque por momentos sea difícil, mis sentimientos están comenzando a seguir mis pensamientos y acciones. 


Este ha sido un viaje con altas y bajas. Al principio ni siquiera sabía por qué hacía lo que hacía. No puedo describir todos los problemas que esto ha causado en mis relaciones. Luego comencé a prestarle atención a lo que sentía y el papel que mis emociones jugaban en mis acciones. Mi esposa me ayudó bastante con este paso. Pero identificar lo que sentía no era suficiente, también necesito aprender a manejar mis emociones y no dejar que me controlen si no quiero. Esta parte es donde mis pensamientos están influyendo grandemente y es en la fase donde estoy ahora. ¡Que Dios me ayude!


Cuando volaba de regreso desde Orlando, estaba viendo El cerebro creativo, un documental acerca de la creatividad. El cerebro tiene una capacidad asombrosa para asociar estímulos y reacciones, pero también para desconectar viejos patrones creando nuevas conexiones. Entendí que no sería fácil renovar mi mente y sanar mis emociones, pero tampoco será imposible. 


Una manera de sanar heridas emocionales y lidiar con el trauma es creando algo. Muchos inventores y artistas redirigen la energía que sus emociones produce hacia proyectos creativos. En mi caso, estoy creando historias y escribiendo lo que siento a través de personajes en mi narrativa. Mi oración es que Dios me restaure y me convierta en el hombre que debo ser. Mientras tanto espero que todo lo que soy, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.