Satisfacción total

Hace dos años estuve conversando con un estudiante universitario y él me dijo que no creía en Dios.

Entonces yo le pregunté, ¿cuál es la meta de la vida? Y él me dijo que la meta de la vida es ser felices.

Lo curioso es que este joven luego me confesó que tenía serios problemas con las drogas. Comenzó a fumar marihuana para sentirse mejor y pronto se convirtió en una adicción que le costó hasta su licencia de conducir, sin mencionar todo el dinero que ha gastado en su vicio. Si la meta de la vida es ser feliz, entonces creo que él esta lejos de esa meta.

La meta de la vida es conocer a Dios y ser satisfechos en Él, porque Él es el único que puede conocernos plenamente y aún así, amarnos profundamente.

¿Sabias que el pecado es la manifestación de nuestra insatisfacción con Dios?

La gente busca relacionarse con otros para recibir amor y aceptación, pero ningún otro ser humano puede satisfacer ese deseo completamente.

Otros buscan relaciones sexuales para llenar el vacío del alma, pero el sexo solo alivia el dolor temporalmente, así como las drogas. Suele pasar que el vacío se va incrementando y destruyéndonos por dentro, se hace cada vez más doloroso y nos arrastra hacia otras vías de escape, más peligrosas y perjudiciales.

Otros buscan ser exitosos en sus carreras profesionales, pero no hay una cantidad de éxito capaz de darnos un pleno sentimiento de seguridad y propósito. Como resultado, nos volvemos adictos al trabajo hasta el punto de enfermarnos.

Cualquier estrategia que implementemos para reemplazar a Dios de nuestras vidas puede guiarnos a comportamientos auto-destructivos.

La buena noticia es que,
“…Dios muestra su amor por nosotros en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.”
‭‭Romanos‬ ‭5:8‬ ‭RVC‬‬

Aún cuando éramos pecadores, cuando no estábamos satisfechos con Dios y le dimos la espalda, él envió a Su hijo para demostrarnos que nos ama.

Jesús, es más que suficiente. El único que puede satisfacer los deseos más profundos de tu corazón. Nada ni nadie puede amarte como Jesucristo te amó.

¿Estás satisfecho o satisfecha con Dios? Si no es así, te invito a vivir para la gloria de tu Creador y no para los placeres de este mundo.

La soledad multitudinaria

Está semana he tenido muchísimas conversaciones con viejos amigos y compañeros del ministerio. He notado los beneficios de compartir mi tiempo y espacio con personas que tienen intereses similares a los míos. Pero estoy seguro que esta no es la experiencia de la mayoría. Muchos líderes (de todas las edades) sienten que están solos y que no pertenecen a ningún grupo.

¿Has escuchado el término “crowed loneliness” (Soledad multitudinaria)? Esto se refiere al fenómeno moderno donde alguien puede estar rodeado por una multitud y al mismo tiempo sentirse solo. Millones de personas experimentan este fenómeno diariamente porque la soledad se ha convertido en una epidemia. La gente está hambrienta de relaciones profundas y sinceras, el tipo de relaciones que encuentras en una verdadera comunidad. No me sorprende que algunos de nosotros busquemos amigos y validación en las redes sociales.

La verdadera raíz de la soledad es muy profunda. Es cierto que ahora hay más familias rotas y más tecnología que pueda alejarnos de interactuar con otros seres humanos en persona. Pero la Biblia nos dice que Caín fundó la primera ciudad del mundo después de asesinar a su hermano y ser expulsado de la presencia de Dios. Es decir, Caín quiso reemplazar con otros seres humanos la amistad que había perdido. Eso significa que nuestros mejores intentos para vencer la soledad están condenados al fracaso por dos razones:

1. La necesidad espiritual más profunda en el corazón no puede ser satisfecha sin una amistad profunda con Dios a través de Su hijo Jesucristo. Cuando intentas llenar el lugar que le corresponde a tu amistad con Dios usando tu relación con otro ser humano el resultado será frustrante, decepcionante y doloroso. No lo hagas.

2. Todos hemos “asesinado” una o varias relaciones. Quizá porque no sabemos perdonar, o porque hemos sido impacientes, por ser groseros, controladores, súper exigentes, etc. Todos hemos sido ofensores y ofendidos alguna vez, por eso ninguna relación puede sobrevivir si no está protegida por los límites de los principios bíblicos. Permíteme compartirte uno de ellos.

El poder de una familia espiritual

Los seguidores de Jesucristo tenemos la oportunidad de disfrutar el nivel más profundo y significativo que es posible para una comunidad humana auténtica aquí en la tierra. Jesucristo prometió edificar una iglesia capaz de romper el poder tenebroso que mantiene a la gente atados al pecado y la muerte, alejándolos de una relación profunda con Dios y otros seres humanos. Cuando una persona es liberada de sus cadenas puede experimentar el gozo de una relación correcta y fructífera con Dios y con otros seres humanos.

El poder de una familia espiritual está ilustrado en el libro de Zacarías 11:4-17. Aquí vemos que Israel y Judá son como rebaños de ovejas al borde de la destrucción pero todavía son protegidas por dos cayados (bastones) llamados “Favor” y “Unión”. El favor o la gracia es el poder y provisión que Dios da a Su pueblo por medio de Su pacto o Sus promesas. La unión es la unidad, la hermandad del pueblo. Una familia espiritual que mantiene el favor divino y la unidad crecerá y permanecerá contra los ataques del enemigo. Si un grupo de creyentes entiende que Dios los ha llamado a ser una familia, recibirán la responsabilidad de apoyar y proteger a otros miembros de la familia.

Los primeros discípulos de Jesús experimentaron un milagro sin precedentes. Ellos habían pasado toda la noche tratando de pescar pero no capturaron nada. El Señor Jesús les dijo que lo intentaran otra vez y esta vez, los peces eran tantos que las redes se rompían. Esto es algo simbólico, pues así como las redes no resistían el peso de los peces, el carácter y las relaciones interpersonales de los discípulos necesitaban fortalecerse. Tres años después sucedió un milagro similar pero esta vez la red no se rompió. ¿Qué cambió? Los discípulos de Jesús desarrollaron la fuerza de carácter y relaciones necesaria para aguantar el éxito.

Salmos 68:6 dice Dios ubica a los solitarios en familias…

No importa cuan solitaria sea una persona, Dios ha prometido y provisto satisfacer sus necesidades de relaciones profundas y significativas por medio de una familia espiritual. Todos somos distintos en esta familia, pero todos tenemos un mismo Padre espiritual. Aunque esta familia espiritual nunca suplantará la familia natural de una persona, todos podemos encontrar estabilidad, sanidad y motivación en ella.

Líder, si quieres llegar rápido a un lugar, anda solo. Si quieres llegar lejos, busca compañía. Busca y desarrolla vínculos con tu familia espiritual. Tu futuro puede depender de esto.

La formula perfecta

Solo cuando vemos la magnitud de nuestra deuda y la grandeza de la provisión divina podemos entender el evangelio, la formula perfecta.

Después de la traición a Dios, Adán y Eva se dieron cuenta que estaban desnudos y buscaron hojas de higuera para cubrirse. En otras palabras, su idolatría siguió en aumento, buscando satisfacer sus necesidades por sus propios medios. Lo mismo pasa hoy día, la gente nunca esta satisfecha y siempre quiere más. Así como dice el proverbio, un abismo lleva a otro abismo. Las hojas de higuera no son suficientes, los ídolos no son suficientes. Necesitamos una solución, no más píldoras mágicas que nos prometan salvarnos, no más jaulas que solo compren más tiempo. Necesitamos un salvador.

 

Del mismo modo que Dios sacrificó un animal para cubrir la desnudez de Adán y Eva, Dios sacrificó a su único hijo Jesucristo para cubrir la mayor necesidad de la humanidad: el perdón de los pecados. De esta manera, la relación entre el Creador y la creación fue restaurada y será totalmente redimida. Este es el evangelio:

 

El Evangelio es la buena noticia de que Dios se hizo hombre en Jesucristo. Él llevó una vida que nosotros debimos haber vivido (guardando perfectamente la ley moral); luego sufrió la muerte que nosotros debimos haber padecido (por haber quebrantado la ley). Tres días después se levantó de la muerte comprobando que Él es el Hijo de Dios y ofreciendo el regalo de la salvación a todo aquel que se arrepienta y crea en el evangelio.


Rice Broocks

 

Dios escogió a Israel para redimir a la humanidad por medio de Jesucristo. Gracias a los hebreos, tenemos la ley de Dios y gracias a Jesucristo tenemos la gracia. La historia de Israel con Dios ilustra en gran parte la historia de la humanidad. Todas las demás religiones del mundo enseñan que el hombre necesita acercarse a Dios y ofrecen buenos consejos. El cristianismo demuestra que Dios se hizo hombre y se acercó a nosotros, para salvarnos como lo había prometido. Esta es una buena noticia, no un buen consejo.

 

Israel esperaba al descendiente de David, el Señor y Mesías salvador. Ellos esperaban un valiente guerrero que los librara del yugo romano. Jesús tenía una mejor libertad en mente, la libertad del pecado y de la muerte, porque el vivió una vida perfecta y luego se sacrificó por nuestros pecados, tomando nuestro lugar en la cruz y soportando el castigo justo de Dios.

 

Tres días después resucitó para demostrar que era y es el Hijo de Dios. Esta es la prueba máxima de su Señorío y poder. Ni siquiera la muerte está fuera de su autoridad, por esta razón el puede salvar a todo aquel que se arrepienta y crea el evangelio.

 

Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo. Así dice la Escritura: «Todo el que confíe en él no será jamás defraudado».

Romanos 10:9-11

 

Solo cuando vemos la magnitud de nuestra deuda y la grandeza de la provisión divina podemos entender el evangelio. Esto nos ayuda a ser los suficientemente humildes para temer a Dios y al mismo tiempo nos da la suficiente confianza para acercarnos a él, porque ya él se acercó a nosotros.

 

Si crees que Dios te ama menos por tus errores, entonces estás confiando más en tus propios esfuerzos para salvarte que en la misericordia de Dios. Si crees que no necesitas obedecer a Dios y vives como mejor te parece, entonces estás abusando de la gracia y de este mundo. Seguramente no has entendido que Jesús es suficiente, él es Señor y Mesías, este es el Evangelio.