Ventajas de un Choque Cultural

Recientemente volví a vivir las mismas emociones que caracterizan un choque cultural. La primera vez que pasé por algo parecido fue cuando viajé a México, hace cinco años. Recuerdo que varias veces me disculpé por decir una palabra que tenía un significado ofensivo en este país. También aquellas ocasiones donde yo no entendía lo que otros decían o por qué. Lo peor fue sentir que la gente se burlaba de mí por mi acento o forma de hablar, aunque estuviéramos hablando en español. Es asombroso que dos países con el mismo idioma puedan ser tan diferentes en tradiciones, costumbres y cosmovisión. 

Un choque cultural es el fenómeno que explica lo que sentimos cuando cambiamos de una cultura conocida a una desconocida. Esta travesía puede ser asfixiante e incomoda, produciendo sentimientos como la sorpresa, la desorientación, la incertidumbre y la confusión. El sitio web de International Student Insurance menciona que el choque cultural generalmente se presenta en cuatro etapas, estas son: La Luna de Miel, La Angustia, La Orientación y La Adaptación. Puedes leer el artículo completo aquí.

Katie and Me at Harpers Ferry

Mi esposa y yo somos de culturas distintas. Cuando estamos en mi país, la República Dominicana, hay días muy difíciles para ella porque las diferencias son muchísimas. Cuando estamos en su país, yo tengo un poco más de ventaja porque puedo hablar el idioma. Pero todavía hay muchas expresiones que no entiendo, y muchas referencias a cosas que yo no conozco. ¿Quién podrá defenderme?

Viajar y estar expuesto a otra cultura puede ser como sacar a un pez de su pecera, pero esto también puede tener MUCHAS VENTAJAS. Yo solo mencionaré cinco:

  1. Conoces gente, tradiciones, comidas, y muchas cosas nuevas.
  2. Tu forma de ver la vida cambia. Literalmente.
  3. Las diferencias culturales te ayudan a ser más tolerante y empático.
  4. Descubres fortalezas y debilidades personales y colectivas.
  5. Tienes la oportunidad de crecer y vencer tus miedos.

La razón por la que estoy escribiendo sobre este tema es porque mi resolución para este año es simple. Voy a dedicar más tiempo a hablar con y escuchar a mi esposa. Trataré de entender sus luchas y desafíos al intentar adaptarse a la cultura de mi país. Alabaré en público su valentía y esfuerzo por aprender español. Seguiré su ejemplo como un estimulo para mi, especialmente ahora que estoy en una encrucijada. 

Dios ha guardado las mejores cosas de la vida al otro lado del miedo. 

Cuál es el tamaño de Dios

En el libro de Job, uno de sus amigos llamado Elifaz, dice: “Dios es grande, más alto que los cielos, está por encima de las estrellas más lejanas”. Entonces, si sabemos el tamaño del universo podríamos saber el tamaño de Dios. ¿Qué dices?

Con frecuencia me sucede lo siguiente: entro a un lugar donde hay niños, ellos me miran con asombro y dicen, “¡wao! ¡Tú si eres grande!” Yo les sonrío y comienzo a jugar con ellos. Estos niños se sorprenden al verme porque para ellos, creo, yo soy como un gigante. Pero mi estatura es solo 6′ 4” (1.93 metros). Es obviamente un asunto de perspectiva, pues hay gente mucho más alta que yo. De todos modos, admito que la reacción de los niños es súper tierna y genuina.

Alguna vez te has preguntado, ¿cuál es el tamaño de Dios? Espero no ser el único. En una búsqueda rápida en internet lo primero que encontré fue la historia del papá y el niño que comparan a Dios con un avión, diciendo que mientras más cerca estamos de él, más grande es. Entiendo la ilustración pero honestamente pienso que es muy subjetiva. Si el tamaño de Dios depende de mi cercanía a él, el tamaño de Dios depende de mi. Más sin embargo, Dios no es producto de mi imaginación. Él es el creador del universo. “Todas las cosas provienen de él y existen por su poder y son para su gloria. ¡A él sea toda la gloria por siempre! Amén.”

En el libro de Job, uno de sus amigos llamado Elifaz, dice: “Dios es grande, más alto que los cielos, está por encima de las estrellas más lejanas”. Entonces, si sabemos el tamaño del universo podríamos saber el tamaño de Dios. ¿Qué dices?

Investigando por ahí, encontré en el sitio web Astronomía.com lo siguiente:

El límite del Universo visible desde la Tierra está a 46.500 millones de años luz, en todas las direcciones. Es decir, un diámetro de 93.000 millones de años luz. Un año luz son 9’46 billones de kilómetros.

Si el universo (observable) es tan grande que las medidas comunes y corrientes no alcanzan para describirlo, es difícil saber el tamaño de su Creador, pues el universo existe en él como nuestro planeta dentro de la capa de ozono. ¡Wao! ¡Dios es grande!

Lo más asombroso es saber que Dios, siendo tan grande, vino a este mundo como un niño pequeño y vulnerable. Tal vez esta no es una noticia nueva para ti, pero deseo que te sorprendas ante la grandeza del Señor, así como los niños se sorprenden de mi tamaño. Deja que esta verdad te llene de asombro mientras recuerdas el nacimiento milagroso del Salvador en Belén.

Yo concuerdo con David Mathis en su artículo “Cuán grande es Dios”. La palabra ‘grande’ ha perdido peso y ahora cualquier cosa es grande. Culpemos a los publicistas por eso. Necesitamos reconocer que nada ni nadie es tan grande como Dios, porque todo lo que existe ha sido y fue creado por él. Nada ni nadie iguala Su majestad y grandeza, Su santidad y misericordia. Esta misericordia es la que nos ha dado vida, y vida en abundancia. Citando a David:

Y si bien él es grande en su majestad, santidad y eternidad, es la grandeza de su misericordia lo que nos deja completamente maravillados, porque es su misericordia a través de su Hijo lo que nos lleva a nosotros, pecadores, al gozo eterno de una relación con él. ¡Cuán grande es Dios!

Esta navidad quiero perderme en la maravillosa e inmensa realidad de mi Creador, mientras contemplo con asombro la materialización de su misericordia en un pesebre. Un niño ha nacido, y el gobierno descansa sobre sus hombros. Él es nuestro Consejero Maravilloso, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. ¡A él sea toda la gloria por siempre!

4 consejos para esperar la Navidad

La época más esperada del año por muchos ya llegó, pero no del todo. Antes del día de navidad tenemos la temporada de Adviento. El Adviento es un tiempo de preparación espiritual para la celebración del nacimiento de Jesús.

Imagínate que eres un israelita en el primer siglo. El imperio Romano gobierna cruel e injustamente tu país. Toda tu vida has escuchado que Dios enviará un salvador, que libertará a tu nación y reinará por siempre. De repente, aparece un hombre llamado Juan diciendo a todo el pueblo que se preparen para la llegada del Mesías. ¿No estarías emocionado?

Esto es lo que el Adviento puede hacer por nosotros, prepararnos para la llegada de nuestro Salvador. No dejes que la Navidad te encuentre distraído. La alegría e impacto serán mucho mayores si estamos listos.

Esto es lo que yo haré para prepararme.

1. Meditaré en mi necesidad de un Salvador.

La Navidad cobra sentido cuando sentimos desesperadamente la necesidad de un Salvador. Esta temporada de Adviento nos ayuda a despertar a la realidad agridulce de nuestra condición perdida y la llegada de nuestro Salvador Jesucristo.

2. Realizaré un auto examen crítico a mi alma.

Esta será mi oración. “Búscame, oh Dios, y conoce mi corazón! Pruébame y conoce mis pensamientos! ¡Y mira si hay algún camino malo en mí, y guíame por el camino eterno!”

3. Esperaré con muchas expectativas el día de Navidad.

Hay muchas cosas que hacen del día de Navidad un día especial. Por ejemplo, la comida, las reuniones con la familia y amigos, los regalos. Pero hay algo más importante, y es la promesa cumplida de la llegada de nuestro Salvador. La Navidad es emocionante por cosas que no son materiales.

4. Leeré las Escrituras y memorizaré la maravillosa historia de Navidad.

Soy un aficionado de las buenas historias, pero ninguna es mejor que el nacimiento de Jesús. Esta temporada voy a estudiar y memorizar la mejor historia de todas. Una historia digna de ser contada eternamente.

Y tú, ¿qué haces o harás para prepararte para la Navidad?