Dependencia 101

Todos dependemos de algo. La pregunta es de qué o de quién dependes.

Cuando sigues a Jesús de corazón aprendes muchas lecciones pero ninguna como la clase intensiva de lo que llamaremos Dependencia 101. El “simple” hecho de caminar detrás del Maestro siempre te colocará en una posición vulnerable. Cuando escribo “vulnerable”, no me refiero al hecho de estar sin la protección divina, sino al proceso de morir a tu ego cada día.

Seguir a Jesús significa renunciar a tener el control y eso, mi querido Watson, no es tan elemental. Creo que es lo más difícil para un ser humano como yo y tal vez como tú. ¿A quién no le gusta tomar decisiones de forma independiente? ¿A quién le agrada la idea de perder el derecho a escoger lo que mejor le parezca? ¿Prefieres ir al timón o ser el pasajero?

Admítelo, estar en control se siente bien, es la razón por la que uno crece y desea vivir fuera de la casa de sus padres.

Dios sabe que nos gusta ser independientes y tener el control, pero también sabe que eso es totalmente imposible. Por ejemplo, ningún ser humano puede sobrevivir sin oxígeno, agua o alimento. Eso es para que tengas una idea de lo frágiles que somos. Tampoco podemos controlar cosas tan simples como el crecimiento de nuestro propio cuerpo. Claro, podemos alimentarnos bien y ayudar al proceso, pero por más que te esfuerces no podrás crecer un milímetro sin la influencia externa o interna de algo más que tu propia voluntad.

En definitiva, todos dependemos de algo. La pregunta es de qué o de quién dependes. Tu respuesta sincera revelará qué o quién es el dueño de tu corazón, de tu lealtad, de tu devoción. En otras palabras, qué o quién es tu dios.

Yo decidí seguir a Jesús como mi Señor y Dios. Ha sido difícil renunciar a tener el control y aprender a depender totalmente del Maestro, pero no pienso volver atrás. Honestamente ha sido un costo elevado, pero siempre he estado y estaré dispuesto a pagarlo, considerándome dichoso y favorecido porque entre tantos el Señor me ha invitado a trabajar en su barca pescando hombres. Esto es lo que significa ser un discípulo.

Han pasado varios días desde que tomé la decisión de renunciar a mi empleo y correr el riesgo de quedarme sin dinero. Pero créeme si te digo que por su gracia no me ha faltado nada y creo que no me faltará. Dios ha sido y siempre será fiel. En medio de las dificultades, las pruebas y los desafíos, reconozco que Dios me ha bendecido y no cambiaría el privilegio de ser un ministro del evangelio por ninguna otra oferta laboral.

Estoy seguro de que mi éxito es el resultado de mi obediencia. Si quiero conseguir las victorias prometidas necesitaré aprobar esta clase y pasar a la siguiente porque se que me quedan muchos más años de Dependecia total.

Autor: Mario J. Jiménez

Discípulo de Jesús y esposo de Katie. Me encanta el cafe, los libros, las películas y el Jazz. En mi trabajo soy ministro de campus, también escritor amateur y aprendiz del liderazgo. Intento exponer verdades profundas con claridad y sencillez.

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