La vida sigue

La mayoría de nosotros recuerda que EEUU lanzó una bomba atómica en Japón en la ciudad Hiroshima, pero pocos sabemos que lo mismo ocurrió en la ciudad de Nagasaki.

Cuando la bomba atómica explotó en Nagasaki murieron 60 mil personas. La radiación fue tan grande que hasta los relojes se detuvieron a las 11:02 am.

70 años después, Nagasaki luce totalmente diferente. La ciudad ha sido reconstruida, compañías americanas están funcionando y el lugar donde la bomba cayó, es un parque donde los niños juegan.

Aunque parezca que el tiempo se detuvo en muchos relojes cuando la bomba destruyó Nagasaki, el tiempo sigue pasando y demostrando que la vida sigue.

Quizás no lo sabías pero yo crecí jugando béisbol. Todavía recuerdo muchos buenos momentos de mis días practicando en el Club Payero, en Santo Domingo. Mi sueño era jugar profesionalmente en EE.UU., pero eso no sucedió. No fue una tragedia ni nada por el estilo, pero reconozco que sin la ayuda de Dios y mi familia, me hubiese quedado en el pasado… frustrado por fracasar en el intento.

Hace varias semanas fui con mi esposa y familiares al estadio de los Nationals, en Washington. Recordé mis sueños del pasado, pero sin tristeza o melancolía. Al contrario le agradecí a Dios por darme sueños nuevos y mejores para mi. La vida sigue y nosotros con ella.

He visto que es difícil disfrutar el presente y movernos al futuro cuando estamos aferrados al pasado. ¿Qué está impidiéndote seguir adelante?

Ganándose el pan (The Breadwinner)

Dos niñas tuvieron que fingir ser niños para salir de casa y poder ganarse el pan diario, en medio de una sociedad hostil y machista. Ellas no lo hicieron por placer ni rebeldía, sino por necesidad. Una de estas niñas se llamaba Parvana, ella enfrentó la impotencia de perder a su padre, haciendo todo lo posible para rescatarlo de la prisión.

Parvana contó una historia en medio de su aventura. El cuento se trataba de un niño que nació en una aldea muy alegre. Ellos habían conseguido muchas semillas y estaban muy contentos por eso, pero unos enemigos entraron en la aldea y se llevaron las semillas, entonces todo el pueblo lloró y lloró muchísimo. El niño se llamaba Sulayman y era valiente. Sulayman dijo que recuperaría las semillas pero nadie en el pueblo lo apoyó, por el contrario se burlaron de su insensatez.

La historia de Parvana y de Sulayman están sumamente entrelazadas. Si quieres saber cómo terminan, puedes ver la película The Breadwinner de Nora Twomey. Te aseguro que no te decepcionará, pues la buenas historias siempre sobrepasan las expectativas.

Responsable de sí mismo

Mis tíos son cristianos devotos y padres de tres hijos. Cuando mis primos eran pequeños, mis tíos no tenían problema alguno para llevarlos a la iglesia con ellos. Esto cambió cuando mis primos fueron creciendo.

Lo primero que sucedió fue que mis primos no querían ir a la iglesia los domingos. A veces decían que tenían clases u otra actividad, así que mis tíos cambiaron el día que iban a congregarse, de domingo a sábado. Luego mi primo más viejo dejo de ir con ellos, después su hermano mayor y por último los tres dejaron de ir a la iglesia.

No se que pensaron mis tíos al principio, pero esta noche me comentaron que ellos van a la iglesia porque lo necesitan. Porque para mis tíos, nada ni nadie es más importante que Dios. Quizás ese no es el mismo caso de mis primos. De todos modos, cada quien es responsable de sí mismo.